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Cómo se hace una chica, de Cailin Moran

06 octubre 2015

Johanna Morrigan tiene catorce años, un padre obsesionado con ser una estrella del rock, una madre con depresión postparto, cuatro hermanos y muchos kilos de más. Vive en el aburrido pueblo de Wolverhampton, no tiene amigos y  es una apasionada de la lectura y la escritura. Su buenhacer sobre el papel la llevará a ganar un premio de poesía, gracias al cual visitará la televisión local, donde le harán una entrevista con desastroso resultado.

Tras el ridículo que hace en la pequeña pantalla, la chica no desea otra cosa que la tierra la trague. Comenzará a vestir de negro de pies a cabeza y enmarcará su mirada con delineador oscuro. Así, vestida de luto por su anterior "yo", intentará comerse el mundo.

La joven improvisará, porque de eso se trata, y encontrará su hueco en una revista musical, donde empezará a escribir feroces críticas. De este modo, la tímida e inexperta Johanna Morrigan pasará a ser la extrovertida y promiscua Dolly Wilde. Bajo este seudónimo dejará el colegio y se lanzará a la aventura londinense con el fin de salvar a su familia de la miseria.

Cómo se hace una chica, de Cailin Moran, es un libro desenfadado con una protagonista femenina redonda en plena búsqueda de sí misma. Estamos ante un personaje que adora a Ana, la de las Tejas Verdes, que admira a Courtney Love y que consulta manuales de siglos pasados para resolver su día a día en pleno 1993. Johanna es una adolescente que adora el sexo y no tiene miedo a experimentar en la cama. Es una adolescente inconformista y muy atrevida.

Y como la protagonista es la pluma de Moran, sin pelos en la lengua. Este relato en primera persona está lejos de ser políticamente correcto; el tono que se emplea es honesto e irónico, con un punto cómico y un toque dramático. La escritora logra que sintamos empatía por esta chica rebelde que ansía que los demás la quieran sin tener que fingir ser otra, que quiere tener tanta libertad como los hombres de su tiempo y para la que su familia es lo primero.

Llena de referencias literarias clásicas, muy bien traídas, lo que no falta en este libro es la música. Son muchas las alusiones a grupos como U2 o Guns N' Roses.

Cómo se hace una chica es un viaje a la Inglatera de la década de los noventa de la mano de una adolescente que aún no sabe muy bien quién quiere ser. El lector asistirá a la creación del single más importante para Johanna, verá cómo a lo largo de las páginas juega con las notas musicales, afinando y desafinando hasta dar con la melodía perfecta, una con la que se siente cómoda, que disfruta bailando y cantando. Se trata de una novela realista muy fresca, con una voz femenina espabilada y fuerte; es, simplemente, todo un canto a la libertad de ser.


DATOS DEL LIBRO
Título: Cómo se hace una chica, de Caitlin Moran
Editorial: Anagrama
Año: 2015
ISBN: 9788433979254 
Número de páginas: 400

Un secreto bien guardado, de Maureen Leee

23 junio 2015

Pearl descubre que su madre va a salir de la cárcel. La mujer ha pasado veinte años en prisión por haber matado a su marido. Desde que ocurrió todo, la joven vive con Charles y su esposa Marion, sus tíos maternos, aunque también guarda relación con la familia de su padre. 

A lo largo de estas dos décadas, Pearl se ha preguntado una y mil veces qué pudo llevar a tan trágico final a un matrimonio que parecía perfecto. Ha leído y releído los recortes de prensa que hablaban sobre la atractiva pareja que formaban sus padres, Amy Curran y Barney Patterson, pero por más que los mira, no encuentra respuestas. Quizá ahora que su madre es libre, pueda hablar con ella de lo sucedido, aunque no se ve muy capaz de afrontar ese reencuentro.

La historia de Un secreto bien guardado, de Maureen Lee no me ha decepcionado. Es una historia con un ritmo pausado que, sin embargo, ha conseguido atraparme y sorprenderme. Creo que una de sus claves es la forma en la que se disponen los acontecimientos. Así se entremezclan dos tiempos, el presente, que se sitúa en la década de los setenta, y el pasado, que arranca en el año 1939, cuando Amy conoce a Barney. De este modo, se narra una historia de amor perfecta que se ve truncada por la II Guerra Mundial y que desemboca en un crimen.

Sin duda, la gran protagonista de la novela, pese a lo que pueda pensarse, es la madre, no la hija, y es ese secreto al que hace referencia el título lo que mueve al lector a pasar las páginas; la vida de Pearl no tiene tanto interés, cobran más relevancia los hechos pasados.

Los personajes secundarios también están muy bien perfilados. Además de la familia materna y paterna de la maestra, tenemos a la mejor amiga de Amy, Cathy, que es la directora del centro donde trabaja Pearl. Marion, la mujer de su tío Charles, es otra figura relevante de la que el lector querrá saber más, pues siente un profundo odio hacia la madre de Pearl, pero no se sabe bien la razón.

La prosa es sencilla, pero cuidada; hay escenas duras que duran lo justo y más que desarrollo de éstos hechos, hay insinuaciones. La intriga se mantiene, al menos yo no he sido capaz de adivinar la parte más importante de ese secreto tan bien guardado.

Este es un libro sobre el amor incondicional que siente una madre hacia una hija, sobre mujeres fuertes y valientes que se enfrentan a todo por lo que más quieren en este mundo. La primera novela que leo de Maureen Lee me ha parecido una lectura sentimental optimista que deja un sabor de boca agradable, pese a todas las penurias por las que pasa su protagonista.

DATOS DEL LIBRO
Título: Un secreto bien guardado, de Maureen Lee
Editorial: Maeva
Traductora: Mónica Rubio
Año: 2011
ISBN: 9788415140887
Número de páginas: 380

La boda de Kate, de Marta Rivera de la Cruz

26 mayo 2015

La inglesa Kate Salomon regenta la librería El Unicornio en Ribanova, un pueblo del norte de España, donde reside tranquila con sus dos mejores amigas, la comedida y elegante Anna Livia y la alocada y despampanante Shirley. Lleva una vida acomodada gracias a la herencia que le dejó su tío Albert, un escritor desdichado que saltó a la fama tras fallecer. 

Pero Kate, aunque es feliz con los que la rodean, no hay día que no se acuerde de Forster Smith, el hombre del que siempre ha estado enamorada, quien le pidió matrimonio hasta en tres ocasiones y al que ella una y otra vez rechazó. Por eso cuando recibe un inesperado regalo por su setenta y un cumpleaños, una nueva propuesta de matrimonio de su amor de juventud, no duda en darle el 'sí, quiero'. 

Claro que una boda a esa edad, no puede por menos que suscitar las dudas de los suyos. Su tacaño hermano y su cuñada envían a su tímida hija, Laura, para que vea qué tan bueno es ese señor Forster, temiendo que se quiera casar con Kate para hacerse con la herencia del tío, un dinero que esperan recibir una vez que ella muera. Lo que su familia desconoce es que, en realidad, a Kate apenas le quedan ahorros: las novelas de su tío Bertie llevan un tiempo de capa caída y el dinero que ha ido recibiendo lo ha invertido en su casa y en la librería. 

No será el único invitado sorpresa a la ceremonia. También asistirá al enlace Jeffried Ruskin, el editor de Albert Salomon, quien comunicará a Kate que ha encontrado una novela inédita de su tío, una obra que, desafortunadamente, está incompleta. Se suma también el hijo de Forster, David, que, casualidades de la vida, está realizando una tesis doctoral sobre el escritor fallecido.

La boda de Kate, de Marta Rivera de la Cruz, es una novela coral en la que los personajes se presentan de una forma muy fluida. Se trata de caracteres realistas y cercanos, con sus defectos y virtudes, muy diferentes entre sí. También me ha gustado el contraste que se refleja entre la vida en un pueblo tranquilo y una ciudad tan ajetreada como Londres. Por cierto que Ribanova es un lugar inventado por la autora, un escenario propio que ya ha utilizado en otras de sus obras.

Pese a lo que pueda pensarse, no es la boda el eje en torno al cual todo gira, es más bien la excusa que reúne a los personajes. Así, la apasionante vida del tío escritor y la búsqueda de la segunda parte del manuscrito son el verdadero centro de la trama.

La novela está bien escrita; la prosa es cuidada con un lenguaje sencillo, sin florituras. El libro tiene un ritmo pausado hasta que aparecen los personajes de la sobrina, el editor y el hijo de Forster, es entonces cuando las páginas pasan volando.

En definitiva, La boda de Kate es una novela muy optimista, una lectura agradable que nos recuerda que nunca es tarde para ser feliz. 

DATOS DEL LIBRO
Título: La boda de Kate
Autor: Marta Rivera de la Cruz
Editorial: Planeta
Año: 2013
ISBN: 9788408117124
Número de páginas: 395

Las lágrimas del agua, de José Luis Hinojosa

30 octubre 2014

Paula es una arquitecta en paro que, cansada de su situación, decide arriesgarse y elegir otro camino profesional. Amalio es un joven de 17 años que comienza en el mundo de la moda desde abajo, convirtiéndose en pocos años en un grandísimo empresario. Llegará un momento en que el destino propicie el encuentro entre ambos.

A grandes rasgos esto es lo que podemos encontrar en Las lágrimas del agua, de José Luis Hinojosa. Esta novela, la tercera del autor, se divide en tres partes. En la primera de ellas nos encontramos con la historia de Paula, en la segunda la de Amalio y en la tercera se intercalarán las de los dos.

Para mí, este es el primer fallo de la obra: la estructura es confusa. Y es que comenzamos con la protagonista en 2007, pero saltamos al pasado y de ahí volvemos a ese mismo año y a la situación actual de Paula. La historia de Amalio comienza, sin embargo, en 1971, por lo que no son paralelas, tal y como había pensado tras leer la sinopsis.

Pero no es lo único que no me ha convencido. Los hechos que se suceden en la novela no me han impresionado, el autor da pistas que hacen ver qué ocurrirá. Las distintas tragedias que ocurren no me sorprendieron y mucho menos conmovido: el dramático desenlace no me despertó nada, más bien incredulidad.

Digo incredulidad porque en este libro todo lo veo demasiado forzado. Sí, es cierto que en un segundo todo cambia, pero se dan muchísimas casualidades. Además, en la última parte se introduce un elemento mágico que no casa con el resto del conjunto, pues hasta el momento lo que se pretendía era conseguir realismo.

El tema principal del libro es el amor, este es el motor de la historia, es el que va a hacer que Paula y Amalio se unan. Su romance no es el único que encontraremos en las páginas, pero sí es el más importante, el que más peso tiene, y no está bien trabajado. Es un amor a primera vista al que le falta desarrollo, que sucede muy deprisa, muy fácil.

Por otro lado, la pluma de Hinojosa no me ha gustado. La mayoría de las frases, sobre todo en la primera parte, no me dicen nada: sí, son poéticas, pero carecen de sentido. Así para mí, sobran páginas, porque además los hechos se repiten: la protagonista escribe una especie de diario sobre aquello que le ha ocurrido, hechos que el lector ya ha leído antes, ya conoce. Los diálogos tampoco creo que estén bien conseguidos: cada vez que habla un personaje, parece como si estuviese leyendo un discurso. Las conversaciones no son naturales.

Y, ¿no me ha gustado nada? De esta novela rescataría la descripción que hace de la crisis, la desazón que produce el estar desempleado, que no parado: estos sentimientos sí están bien conseguidos.

Pero como imagináis, para mí esto no es suficiente, pesan muchísimo más los contras. El mensaje está bien, pero no así la forma. Los saltos temporales, la prosa cargada, la falta de agilidad, lo predecible que resultan los acontecimientos más importantes que les suceden a sus personajes y lo exagerado de estos hechos, hacen que haya leído contando las páginas que me faltaban para terminarla. 

Si decido quedarme, de Gayle Forman

23 octubre 2014

Mía tiene diecisiete años, un hermano pequeño y unos padres modernos a los que les encanta la música. Ella misma toca el violonchelo, y lo hace la mar de bien, tanto que está a la espera de que la admitan en una prestigiosa escuela en Nueva York. Sin embargo, una nevosa mañana cambiará su vida para siempre: un accidente de tráfico le hará replantearse todo, le hará reflexionar sobre si quedarse y vivir o abandonarse y morir. 

Si decido quedarme, de Gayle Forman, no es un libro original. No es la primera vez que un personaje sufre un accidente que lo deja en coma, desligándose su alma de su cuerpo y pudiendo observar así, todo lo que ocurre a su alrededor. Es eso lo que le sucede a la protagonista: su cuerpo está postrado en la cama, pero ella ve y oye todo lo que sucede en torno a esa cama de hospital.

Es el cómo no tanto el qué lo que hace especial a esta brevísima novela: la pluma de Forman es magnífica, por no hablar de la estructura. Y es que vamos conociendo los momentos más importantes de la vida de Mía despacio y sin un orden aparente: son pequeños detalles los que le hacen a la chica recordar, y es a través de sus recuerdos como conocemos a su familia, a su novio, Adam, y a su mejor amiga, Kim.

Destaca de un modo especial la relación entre Mía y Adam: la música los unió en su día y ahora quizá los separe, porque él toca en un grupo que se hace, cada día que pasa, más famoso. El personaje de Kim también sobresale, aunque lo cierto es que el elenco de secundarios al completo está muy bien construido.

En cuanto al desenlace, pese a que ese final a mí no me pide una segunda parte, es redondo, estoy segura de que leeré Lo que fue de ella, la continuación.

En definitiva, este es un libro intenso y delicado, es profundo y emotivo, triste y duro, aunque esperanzador. Si decido quedarme es una de esas obras que duran un suspiro y se leen entre lágrimas. 

Te vas sin decir adiós, de Sarah Dessen

10 mayo 2014

Mclean se ha mudado varias veces en los últimos dos años. Cada vez que se cambia de ciudad, cambia de nombre. Lleva mucho tiempo sin ser ella misma. Ahora que se ha vuelto a trasladar con su padre, consultor de una importante compañía de restaurantes, planea volver a adoptar otro papel. Sin embargo, justo en el instante en el que alguien le pregunta cómo se llama, decide no fingir; está cansada de tanta actuación. 

Aquí tenemos de nuevo a una protagonista que vive una situación familiar difícil. La vida de Mclean se fue al traste cuando sus padres se divorciaron. La ruptura fue muy traumática y la forma que tiene de escapar a la realidad es siendo otra persona.

Pero una identidad falsa tras otra, el hacer y deshacer maletas, tiene un límite. Mclean sentirá la necesidad de volver a ser ella misma en el pueblo de Petree, el nuevo destino de su padre. Aquí conocerá a una buena pandilla de amigos y a un chico, Dave, su vecino. En este nuevo lugar se reconciliará consigo misma y con los que la rodean. Lo hará poco a poco, encajando despacio las piezas de la frágil maqueta en lo que se ha convertido su vida.

Me ha gustado especialmente lo bien abordada que está la relación entre padre, madre e hija. El amor de pareja está presente, pero no tanto como en Just listen o Una canción para ti. No es lo principal, y yo no he echado de menos un mayor desarrollo. Hay flirteo entre Dave y Mclean, algo que añade salero a la historia, no lo niego, pero queda lejos de ser el ingrediente esencial: lo que vemos de ambos es el principio del comienzo de una bonita relación.

Los argumentos que presenta Sarah Dessen son siempre sencillos además, los protagonistas de sus obras tienen muchas cosas en común. Sin embargo, con todo y con eso, pese a estar cortados por un patrón muy similar, los personajes son únicos, con personalidades bien definidas. Y están bien construidos todos, no solo los protagonistas. También en esta ocasión los personajes secundarios destacan y aportan mucho a la historia: Deb, compañera de clase, y Opal, una camarera, son magníficas, sobre todo la primera.

Dessen es de historias ágiles, muy fáciles de leer, bien escritas, con un punto de humor y con cierto encanto. Son estos otros de sus secretos, otras de las razones por las que confío en ella, por las que anoto cada libro nuevo que publica. Sus novelas ligeras, pero más profundas de lo que parecen a simple vista, son cercanas, realistas y entretenidas. En definitiva,  Te vas sin decir adiós es un libro agradable, una de esas obras con las que disfrutas unas horas y que te dejan una sonrisa en los labios. 

Pulsaciones, de Javier Ruescas y Francesc Miralles

28 enero 2014

Elia ha tenido un grave accidente de coche. Tras pasar unos días en coma, despierta en el hospital sin recordar nada de lo sucedido en las jornadas previas al siniestro. Sus padres, su mejor amiga, Sue, y un chico llamado Phoenix serán quienes le ayuden a reconstruir sus difusos recuerdos.

Y es el chico con curioso alias quien jugará un papel clave. ¿Ha podido enamorarse Elia en tres días y haberse olvidado del amor de su vida? Todo parece indicar que sí, pero ¿por qué él se esconde tras un nick y una pantalla de 5 por 9? 

Precisamente esto es lo que invita a seguir leyendo, y aunque el desenlace es previsible, la historia tiene su chispa. Pero el argumento no es lo original, lo que llama la atención es la forma en la que está escrita: la historia está narrada exclusivamente mediante mensajes de texto, imitando los programas de mensajería instantánea. La aplicación aquí recibe el nombre de HeartBits, y mide las pulsaciones que el usuario realiza en la pantalla del móvil (también las de su corazón). 

Cada inicio de sesión de la protagonista es un nuevo capítulo, y cada una de esas partes está encabezada por un proverbio. Y es que las frases célebres, los aforismos, están muy presentes en la novela. Phoenix, de hecho, es un joven al que le encantan. 

Por cierto, además de los personajes mencionados, destaca Tommy, el chico de intercambio que se queda en casa de Sue, y Marion, una muchacha que también ha pasado por una situación dramática y va a terapia con Elia. Con respecto al primero, no llega a haber triángulo amoroso, aunque este parece querer asomar la cabeza. La segunda me resultaba al principio inquietante, la verdad, pero después esa sensación se disipó. 

Pulsaciones la firman dos autores: Javier Ruescas y Francesc Miralles, aunque no se sabe quién escribe qué, pues es una prosa homogénea. Del primero no había leído nada, mientras que del segundo conocía la saga Retrum

En definitiva, creo que es una historia la mar de sencilla, pero bien llevada, que gustará por su original forma, no tanto por su contenido, que no deja de ser simple y algo predecible. 

La tienda de los recuerdos perdidos, de Anjali Banerjee

05 noviembre 2013

Lily no da pie con bola desde que su marido falleció, pero antes de tocar fondo decide dar un giro a su vida. Con la tienda vintage a cuestas, el negocio del matrimonio, llega a Fairport, un pequeño pueblo con toques mágicos. Allí se compra una gran casa amarilla, y trata de iniciar una nueva vida.

Pronto le acompañará una gata especial con un ojo de cada color. Ella observará a los fantasmas que habitan en la casa, y también el ir y venir de Lily. Se convertirá en el mejor reclamo de su tienda: los clientes, convencidos de los poderes del felino se acercarán a comprar.

Y ellas dos, estos personajes, serán los encargados de contar la historia. La gata aporta frescura, sin duda: es la primera novela que leo cuyo narrador es una mascota. Su parte es quizá la más interesante: el animal es un ser especial que ve más allá de las apariencias, ve los espíritus de la casa, incluido el marido de la protagonista, y es capaz de comprender a unos y a otros su pasado, presente y futuro, incluso.

Pero La tienda de los recuerdos perdidos, de Anjali Beanerjee, no sólo me ha gustado por quién la narra, también por su ambientación: un pequeño pueblo la mar de encantador y una tienda vintage que podrían, no obstante, haber dado más juego.

Por otro lado, los personajes secundarios también llaman la atención. La historia que se cuenta aquí no es sólo la de Lily, es también la de esas mujeres que visitan su casa amarilla en busca de nuevas prendas.

Hacia la mitad la novela se vuelve más típica, pasa a ser una historia de duelo en la que la viuda recupera la ilusión por el amor, y lo hace con Ben, el veterinario del pueblo.

En cuanto al cómo, la prosa de Banerjee es sencilla, pero correcta: los fallos que he encontrado se deben más a la traducción y a la edición, hay palabras que no están completas, que a otra cosa. Sin embargo, la novela se lee de una sentada, pues al ser pocos los errores, la lectura no se ve alterada. Por otro lado, aunque sí me gusta la pluma de esta autora, creo que los diálogos podrían mejorarse: en general me han resultado fríos, carentes de naturalidad.

La tienda de los recuerdos perdidos es una novela breve sobre el duelo, que aporta algo distinto gracias a esa gata especial que tiene como narradora y al elemento místico tan presente en la historia, lo que hacen de este libro algo entretenido, ligero, que deja un agradable sabor de boca. 

Las abejas reina, de Gill Hornby

29 octubre 2013

Empieza un nuevo curso escolar en St. Ambrose. Como cada año, las madres se aglutinan en torno a Bea, la líder: hay que organizar las distintas tareas que han de llevarse a cabo para recaudar los fondos y garantizar el éxito del curso. 

Por primera vez, Rachel no formará parte de ese grupo. Parece que tras el abandono de su marido, no hay sitio para ella en el exclusivo comité académico de las madres del colegio. Pero no está sola, pues también están Jo y Georgie, aunque ellas dos, a diferencia de Rachel, quien es la protagonista de la historia, no quieren formar parte de ese grupo, lo que les ocurre es que no ven la forma de desligarse de Bea. 

Esta es una de las cosas que menos me han gustado del libro Las abejas reina, de Gill Hornby. Si a la manipuladora y aduladora Bea nadie la soporta, ¿cómo nadie de amplio grupo es capaz de plantarle cara? La mayoría cree que es una desagradecida, y mantiene una relación de amor-odio nada saludable.

Sí, hay personas/abejas reina que hacen con los demás lo que quieren, pero esperaba un mayor contraste, mujeres con personalidad capaces de decir "no". Sin embargo, lo que me encuentro es un abanico femenino muy amplio, que abarca entre los treinta y los cuarenta años, incluso algunas décadas más, pero sin variedad: casi todas son débiles e inmaduras.

Son personajes planos que viven a través de los demás, y sólo para el colegio. Para colmo, la única madre que evoluciona una chispa a lo largo de la historia es tratada por el resto como si fuese una completa idiota. Tan sólo rescataría de todo el elenco a Georgie y Jo porque son las más fuertes, las que destacan un poquito.

En el libro no sucede nada relevante, y ya el arranque es lento. Sí, hay dos hechos que marcan el inicio del curso, la llegada de una nueva familia y de un nuevo director. Las charlas que mantiene el grupo, los cotilleos, versan sobre ellos y sobre si esta madre o la otra ha cogido unos kilos de más: sí, también son personajes superficiales.

Las abejas reina no ha logrado despertar mi interés. Es una lástima, de verdad, porque atención a algunos de los temas que se tratan en esta novela protagonizada puramente por mujeres: los hijos, las relaciones amorosas, la separación sentimental, el suicidio y el cáncer de mama. Sin embargo, estos son elementos secundarios que pasan desapercibidos, que no se aprovechan.

Es verdad es que está bien escrita, pero la prosa de Hornby es normal, y yo no he encontrado nada del humor prometido: mis sonrisas han sido más bien discretas. El narrador es omnisciente, y se va situando en los distintos caracteres, especialmente en Rachel, pero también la obra incluye las actas de las distintas reuniones que celebra el comité del colegio, y estas aparecen en primera persona según el personaje que las redaca. Estas actas, que imagino lo que pretendían era aportar agilidad a la historia, no hacen sino ralentizarla, pues son puros diálogos indirectos repletos de mayúsculas chillonas.

Siento que esta novela no me haya gustado como esperaba, ni muchísimo menos. Y me sorprende, porque Las abejas reina parte de un escenario con gran potencial, estamos en un pequeño pueblo, y una idea original, las relaciones que se establecen entre las madres de los alumnos del colegio de la comunidad. Pero la abundancia de clichés y estereotipos, la competitividad ridícula con la que se abordan dichas relaciones, además de un elevado número de personajes en general planos y superficiales hasta decir basta, que para nada son representativos, hacen que no la recomiende.

Nubes de kétchup, de Annabel Pitcher

22 octubre 2013

La Chica de los Pájaros, el Chico de Ojos Castaños, un gran secreto entre ambos y un cielo rojo como la sangre. Tras Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, Annabel Pitcher vuelve a conquistarme con su segunda obra, Nubes de kétchup.

Zoe es la atormentada protagonista de esta historia. Con el objetivo de desahogarse con alquien que la comprenda, pues se considera culpable de la muerte de otra persona, comienza a enviarle cartas a un asesino poeta que está en el corredor de la muerte.

Estamos ante un libro epistolar, pero las cartas pasan página tras página como si nada. La obra no resulta tediosa, como pueda pensarse, pues los diálogos son en estilo directo en su práctica totalidad. Además, hay misivas que incluyen dibujos en negro. La correspondencia, diecinueve cartas, abarca desde agosto hasta mayo del siguiente año, y la historia en sí se divide en catorce partes, más una carta extra que puede entenderse como el epílogo de la obra. 

En esas misivas la protagonista cuenta qué es lo que hizo, pero también habla de su familia, la cual se tambalea por momentos. Ella es la mayor de tres hermanas. Merece la pena destacar a ambas. Por un lado está Soph, y por otro Dot. Esta última es sordomuda, y es la que más despunta de los secundarios, ¡llega a brillar casi más que la protagonista! Y es que el personaje principal destila a veces pura madurez, mientras que otras peca de infantil. Si no llega a ser por la sinopsis, diría que estamos ante alguien que ha recién dado la bienvenida a la adolescencia, que está aún lejos de esos quince años.

Me ha resultado curioso cómo se va intensificando, carta a carta, la relación entre Zoe y el preso convicto, pese a que este nunca le responde, simplemente parece leer, escuchar el relato de la joven, sin juzgarla. 

Esta es una obra más juvenil que la anterior de la autora. El romanticismo está muy presente: el Chico de los Ojos Castaños, el fallecido y Zoe serán los vértices de un triángulo amoroso. 

Con un planteamiento de entrada más que original, este drama realista, con personajes tan humanos cuenta con grandes dosis de humor negro y pura ironía. La autora refleja muy bien ese sentimiento de culpa que siente la protagonista y que todos, en mayor o menor medida, hemos padecido alguna vez. En este sentido, aunque lo que oculta la protagonista es algo predecible, esto no le resta interés, el resto de elementos compensa con creces que ese secreto no sea tan inesperado.

Por otro lado, es de aplauso en esta ocasión la edición. De tapas duras con sobrecamisa, la cubierta y contracubierta nada tienen que ver con la de Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea.

En definitiva, una buena historia sobre el peso de la culpa, un sentimiento que no permite a la protagonista sentirse libre en una etapa de su vida, la adolescencia, en la que no desea otra cosa que volar, volar lejos y dejar atrás esa jaula en la que se ha convertido su vida. 

Una canción para ti, de Sarah Dessen

10 octubre 2013

Remy desea acabar los estudios para marcharse lejos de casa. Está cansada de ser siempre el paño de lágrimas de su madre, una escritora famosísima de novelas románticas que ya va por su quinta boda. 

No extraña, tras tanto romance fallido, que la protagonista no crea en el amor, y esté decidida a no mantener ninguna relación seria. Pero todo cambiará con la llegada de Dexter, un chico abierto, despierto y algo desordenado que pondrá patas arriba la teoría de Remy. 

Ella, que era de usar y tirar chicos, quizá un papel que se asocia más a ellos en casi todas las novelas juveniles que he leído, pasa a replantearse su idea del amor gracias a este joven desgarbado que, además, es músico, como el padre de Remy, al que ella nunca conoció y que le dejó como único recuerdo una canción. 

Una canción para ti, de Sarah Dessen, es un libro ligero y bien escrito. Más que la trama, que atrapa pero no enamora, destacaría a sus personajes. Para empezar, Remy es una chica fuerte, con las ideas claras, y es Dexter el que aporta ese punto divertido a la acción, el que improvisa en la relación. Los secundarios también me han gustado, ¡menudas las empleadas del salón de belleza/tortura en el que trabaja Remy como recepcionista! Las amigas de la protagonista son asimismo llamativas: qué relación de amistad hay entre esas cuatro tan distintas.

La narración es fluida, y aunque es la protagonista quien cuenta los hechos, se incluyen fragmentos de la nueva novela que escribe su madre. Es como si hubiese dos historias en una, y entre ambas existe cierto paralelismo. Los diálogos también son buenos, ingeniosos. Además de las relaciones de pareja de jóvenes y adultos, también se abordan otros temas, como los malostratos, aunque muy de pasada.

El segundo libro de Dessen no me ha gustado tanto como el primero que leí de ella, Just listen, pero me ha entretenido. Sin duda la escritora es una apuesta segura: sus obras son pegadizas, ágiles, frescas y divertidas, además de realistas, con unos finales agradables que se agradecen.

Después, de Morris Gleitzman

03 octubre 2013

Boquiabierta me quedé cuando supe que la trilogía de Morris Gleitzman era una tetralogía. Por un lado me alegré, estos libros son de mis favoritos, pero lo cierto es que la historia estaba más que cerrada, y ese cuarto libro carecía de sentido. Y así es cómo, con estos sentimientos enfrentados, comencé Después

Felix lleva dos años escondido en el granero de Gabriek. La guerra aún no ha terminado, y parece todavía lejos de acabar, pese a que estamos en Polonia en 1945. Los nazis han resultado ser un hueso muy duro de roer. Pero el protagonista no pierde la esperanza, porque sabe que entre tanta gente que se dedica a romper cosas a su alrededor, también hay otros muchos que arreglan lo que los primeros destrozan. 

A través de Gabriek, el joven protagonista, que aquí tiene ya trece años, conocerá a los partisanos, y luchará junto a ellos. Él sigue siendo un niño, aunque ya no tan inocente como en Una vez y un poquito menos que en Entonces

En esta entrega se responden algunas de las cuestiones que quedan a la imaginación del lector en Ahora, el último libro publicado, donde encontramos a un Felix anciano, todo un excelente cirujano que recibe un gran homenaje. Es así que en este libro hay escenas crudísimas, muy fuertes: es aquí donde el protagonista comienza a ser ese gran profesional de la medicina. También hay dolor, mucho. No he podido evitar emocionarme una vez más.

Vuelvo a aplaudir la pluma de Gleitzman. Por algo este autor es uno de mis favoritos. Es una prosa sencilla, pero nada descuidada. Pocos como él saben tratar con tanto tacto un libro con escenas tan duras. Y esos personajes, ¡qué delicia! No parecen ser de papel. La historia es realista, como la vida misma: es a momentos dulce, a páginas amarga. 

Aunque este es el cuarto libro, lo cierto es que cronológicamente ocupa el tercer lugar, como podéis ver. Mi recomendación, si es que no habéis leído ya la "trilogía", es que los leáis todos y por este orden: Una vez, Entonces, Después y Ahora. Será este último el que menos os guste por dos motivos fundamentales: Felix no es el narrador y la II Guerra Mundial ha quedado muy atrás. Los tres restantes son una auténtica maravilla, unos libros la mar de especiales. 

Confieso que son de las obras que más he prestado en casa, junto con este otro, y no hay nadie al que no le hayan gustado. Eso sí, ninguna de las personas a las que se los he dejado los conocían. Tanto para la crítica tradicional como para las grandes librerías han pasado más bien desapercibidos. Ojalá que esta reseña contribuya a darles un poco más de visibilidad, porque se lo merecen, merecen de verdad un hueco en vuestras estanterías. 

Brújulas que buscan sonrisas perdidas

08 agosto 2013

E. regresa a su pueblo para cuidar a su padre. Siente que no le debe nada, nunca ha sido bueno con él o con sus hermanos, pero que ha de hacerlo. Su padre, un famoso director de cine afectado de cáncer y también de alzheimer, lo confunde con uno de sus ayudantes, malditas enfermedades, y solicita su colaboración en un proyecto, un largometraje que únicamente existe en su cabeza. Pero el protagonista, lejos de rechazar el papel, acepta, sin saber que esa cinta que nunca se llegará a grabar le traerá la paz que tanto ansía.

Y es precisamente como una película que el protagonista rebobina hacia detrás y delante cómo el lector verá su vida, desde la pérdida de su mujer en un accidente, hasta llegar a su adolescencia, ese momento en el que la relación de padre e hijo se rompió definitivamente, justo cuando más lo necesitaba, cuando su madre falleció. 

Brújulas que buscan sonrisas perdidas está bien escrito. El lenguaje es sencillo, aunque hay metáforas, algunas preciosas, página sí y otra también. Por otro lado, es curioso el uso de los puntos suspensivos, que abundan aquí y allí, en cada párrafo, casi en cada frase. El objetivo de estos es, para mí, poner el acento de la historia en la reflexión que el personaje principal hace sobre su propia vida, sobre su pasado, presente y futuro, una reflexión a la que sin duda, el autor, Albert Espinosa, parece también invitar al lector. Ahora bien, aunque a mí en concreto no me han disgustado los puntos suspensivos, sí es cierto que su uso no es del todo correcto, es decir, el escritor se salta las reglas a la torera.

Los títulos de los capítulos, un total de diecinueve, me han llamado mucho la atención. ¡Hay algunos que darían para otras novelas! Puños cerrados llenos de sonrisas abiertas, Tics que movemos para que jamás nos controlen y Vida que te retornan son sólo algunos ejemplos. 

La edición es muy cuidada. Aunque la encuadernación es en rústica, incluye anchas solapas, además de hojas de cortesía en un color azul intenso de un grosor mayor que el del resto de páginas.

En definitiva, Brújulas que buscan sonrisas perdidas es un drama, pero en el que hay esperanza, mucha, porque en él se habla sobre pérdidas, pero también de reencuentros. Es toda una inyección de optimismo que emociona, que te deja un buen sabor de boca y una sonrisa que dura varios días. 

Bajo la misma estrella

13 junio 2013

Estaba dispuesta a leerlo en inglés, pero poco después de descubrirlo por casualidad en Twitter, Nube de Tinta anunció que lo traería a este lado del charco, y decidí esperar su traducción. Por suerte, Bajo la misma estrella, de John Green, ha merecido más que la pena. 

Hazel Grace tiene diecisiete años, y tiene cáncer. Lleva batallando mucho tiempo contra él y parece que, de momento, gracias a un medicamento más que milagroso y a una fuerza de voluntad increíble, ella gana la batalla. Es toda una jabata. Augustus Waters también lo es. Ambos se conocen en el grupo de apoyo de jóvenes con esta enfermedad y a partir de entonces se hacen inseparables: se entienden a la perfección, en especial porque ambos saben lo que es estar a medio camino entre la vida y la muerte. Juntos harán frente a un cáncer que quiere llevárselos consigo, y lo harán de la mano sacando fuerzas de donde parece que ya no quedan, con risas y mucha ironía. 

Bajo la misma estrella es un retrato realista del cáncer, a pesar de todo, porque ese medicamento milagroso, aunque no existe representa la esperanza, la luz. Pero este es un libro que también habla de libros, de escritores y, en definitiva, de personajes de esos especiales que te hacen querer ser de papel

Y es que es una novela dura, pero la mar de tierna, que logra emocionar al lector (lloré, y de qué forma) y hacerlo reflexionar sobre lo imprevisible que puede ser la vida y también la muerte. Es un libro precioso, es de esos que te cogen un pellizquito en el corazón y se quedan ahí, contigo, hasta el final, como Hazel, como Augustus, como pocos.  

Las ventajas de ser un marginado

28 mayo 2013

Charlie no es un chico normal, es muy especial, y eso que es sumamente introvertido, la mar de ingenuo y aún más honesto. Ahora está solo en el mundo: su mejor amigo se ha suicidado y solo cuenta con su familia, que no termina de comprenderlo del todo, porque la única persona que lo entendía a la perfección era su tía Helen, que murió hace años.  

Pero todo cambia cuando conoce a Sam y a Patrick, dos hermanastros, en un partido de fútbol del instituto. Ellos le enseñarán a tomar partido en la vida, pero él también les dará más de una valiosa lección.

Las ventajas de ser un marginado, de Stephen Chbosky, parece la típica historia superficial que transcurre entre libros y recreos, pero nada más lejos de la realidad. El libro es epistolar: la historia la cuenta el protagonista a través de una serie de cartas que envía a alguien a quien no conoce personalmente, y cuyo nombre tampoco será desvelado al lector.

Charlie habla en esas cartas de la amistad, de la homosexualidad, del amor, del maltrato, del sexo, del aborto y de las drogas. Lo hace con sensibilidad y con una sinceridad abrumadora. Esta es una historia de las primeras veces y de la noria que, en especial en la adolescencia, resulta la vida.

Más que la trama en sí, que es muy sencilla, son los personajes, tanto los principales como los secundarios, los que hacen de este libro algo grande, un amor de novela. Y es que Charlie y los demás son unos "bichos raros" que miran el mundo de una forma, la verdad, envidiable.

También la presencia del cine, de la televisión y, sobre todo, de la música y de la literatura misma hacen de este libro algo distinto: la historia de Chbosky bebe de todas esas artes y el resultado no podría ser mejor, ni más especial.

De veras, leedlo, si no lo habéis hecho ya, porque os aseguro que querréis ser de papel, querréis sentiros infinitos: Las ventajas de ser un marginado no es más ni menos que eso. 

Maldita seas, Casey

14 mayo 2013

La amistad implica valor, a veces mucho valor. De eso, de la amistad habla Deborah Ellis en Maldita seas, Casey.

Jess y Casey son uña y carne, inseparables. En realidad no se parecen demasiado, pero eso es lo de menos. Este año, como en veranos anteriores, las dos son monitoras en un campamento. Sin embargo, en esta ocasión ocurrirá algo que cambiará todo y supondrá un punto y aparte en su relación. Y es que Stephanie,
una de las niñas que tienen a su cargo, malcriada donde no las haya, desaparecerá y poco después será hallada muerta en el tronco hueco de un viejo árbol.

La principal sospechosa del crimen es Casey, que es detenida y encarcelada ante la impasible mirada del pequeño pueblo donde vive. La amistad de las protagonistas será puesta a prueba, pues en las manos de Jess está salvar a la chica pero, ¿lo hará?

La historia la cuenta la propia Jess un tiempo después de haber sucedido todo, aunque también hay algunas cartas que Cassey le escribe a su amiga mientras está en la cárcel. Ni la una ni la otra se detiene mucho en las descripciones de otros personajes o de los escenarios. 

En esta breve obra, que se lee en un suspiro, se profundiza en los aspectos oscuros del ser humano: estamos ante el crimen de una niña de ocho años del que se culpa a una adolescente de apenas diecisiete. Es un tema peliagudo, cuanto menos, pero Ellis lo trata con delicadeza sin caer en lo macabro.

La única pega es la resolución del crimen, predecible por otro lado. En este caso da la impresión de que la autora ha tomado el camino fácil, aunque aun así, el desenlace abierto, pues el libro va un poquito más allá del cierre del caso, es perfecto, precisamente porque se mantiene ese realismo presente en las páginas previas.

Maldita seas, Casey es una novela negra juvenil, que también gustará al público adulto aficionado a este tipo de historias. Es un entretenido, aunque duro libro, nada superficial, que incomodará al lector, quien sentirá curiosidad por saber cómo se soluciona el caso, pero que también sentirá impotencia ante los hechos que sucederán ante sus ojos: la hipocresía, los prejuicios… desfilan por sus páginas. 

Cuando todo cambió

25 marzo 2013

Debería haber publicado esta reseña hace tres meses. Siento no haberlo hecho a su debido tiempo, aún más cuando formaba parte de la iniciativa de PriceMinister, que envió libros a muchos blogueros, todo aquel que quiso participar, con el objetivo de elegir las mejores novelas de 2012. Entre los títulos propuestos me decanté por Cuando todo cambió, de Donna Milner.

Natalie Ward vuelve a su hogar después de treinta años sin pisar la que fue su casa en la infancia y adolescencia. Su madre se está muriendo y ya no puede posponerlo más: ha llegado el momento de enterrar el pasado. Ahora la protagonista deberá enfrentarse a aquellas cosas que tanto tiempo lleva ocultando, las mismas por las que abandonó Atwood, su pequeño pueblo, por la gran ciudad, abandonando a su madre y a sus tres hermanos.

Natalie recuerda, durante el viaje de vuelta a casa, cómo fue su vida en esas tierras. Así, el lector viajará a la década de los sesenta. Una época convulsa que está muy bien retratada. En este sentido, el movimiento hippie y el conflicto de Vietnam serán los protagonistas. Y es que la tranquilidad de la familia de la protagonista se verá alterada con la llegada de River, un atractivo hippy antibelicista que llega a Canadá tras desertar del ejército. Con él todo cambiará y ya nada volverá a ser lo mismo.

La historia está narrada en primera persona, pero también en tercera, aunque esta voz se usa solamente en aquellos capítulos, muy pocos, protagonizados por la madre de Natalie, Nettie, quien en el hospital se debate entre la consciencia y la inconsciencia.

La prosa es sencilla, aunque muy cuidada. Por otro lado, las reflexiones del personaje principal, que ahora mira atrás con la perspectiva que le han dado los años, es el eje a partir del cual se estructuran los hechos. Asimismo, abundan las descripciones, que contribuyen a que el lector se haga una idea no solo de cómo son los personajes, también de los escenarios en los que transcurre la historia: la familia y la vida en la granja quedan perfectamente retratadas.

La novela ocupa unas trescientas cincuenta páginas. Hasta pasada la mitad no sucede nada relevante, aunque el lector adelantará fácilmente algunos de esos acontecimientos cruciales en la vida de la protagonista y que se reservan para el final. Cabe decir que los saltos temporales se suceden, pero no hay lugar a la confusión entre el pasado y el presente.

Estamos ante un libro de lento discurrir, además de predecible, si bien hay hechos inesperados. Es esta descompensación la que hace que la novela pierda fuerza: a mí no me atrapó hasta bien entrada la historia y conforme iba leyendo no creía aquello que estaba sucediendo. Al estar concentrados todos esos secretos hacia el final, por muy bien que encaje todo, esto hace que la trama pierda solidez y más cuando los acontecimientos se suceden uno detrás de otro a cada cual más trágico que el anterior. Sin embargo, a pesar de todo, admito que el desenlace me hizo emocionarme.

La novela me ha dejado un sabor más bien agridulce: no me ha gustado el desarrollo de los hechos ni cómo se han presentado, pero sí me ha gustado cómo se han resuelto. Si he de equilibrar la balanza, lo negativo, en este caso, pesa más que lo positivo. ¡Qué sensación tan rara! ¿Os ha pasado lo mismo que a mí con este libro u otro? 

Life

09 octubre 2012

Me apetecía leer manga. Quien me convenció para que (casi) sin pensarlo me fuese de cabeza a por esta serie, fichada desde hacía tiempo, fue Matt del blog Lector Empedernido. Hoy, turno para los dos primeros tomos de Life de Keiko Suenobu

Shinozuka y Ayumu son muy amigas. Ahora que se acerca el final de curso, llega el momento de las decisiones. La primera ya ha elegido donde quiere continuar con su formación: en el exclusivo centro Nishidate. La segunda, la más insegura de ambas, ha optado por el mismo instituto que su compañera. Aunque esto supone para ella un esfuerzo tremendo, nunca se ha caracterizado por ser una buena estudiante, decide darlo todo para poder superar los duros exámenes de acceso y no tener que separarse de su íntima amiga. 

Así pues, la protagonista consigue plaza en el centro, a diferencia de Shinozuka quien lejos de alegrarse por ella, le echa la culpa de su fracaso. Este es el comienzo del calvario de Ayumu que se verá sola, sintiéndose culpable por haber sido mejor, por una vez, que su compañera del alma. Para paliar ese fuerte sentimiento, se aislará del resto de compañeros de clase y comenzará a autolesionarse

Pronto, no obstante, se le acercará Manami, una chica obsesionada con su pareja, Katsumi, que necesita ser el centro de atención y que ve en Ayumu a una persona débil, fácil de manipular. 

El desenlace del primer tomo supone un antes y un después en la situación de la protagonista, pues lejos de recobrar la confianza en sí misma, se hundirá aún más. En este sentido, creo que raras veces he sentido por un antagonista tanta repulsión y no hablo de Manami... En el segundo tomo cobra relevancia otro personaje femenino, Hatori, una chica muy segura de sí misma y a la que rodea cierto halo de misterio. Será ella, probablemente, la tabla de salvación del personaje principal, aunque aún es muy pronto para saberlo.

Los dibujos son tremendamente expresivos: en las escenas más duras queda reflejada a la perfección la desesperación que siente Ayumu. Es por esto que aunque he leído varios libros en los que la autolesión está presente, esta historia es de las que más me ha impactado. En la serie, también cobra relevancia el acoso escolar llevado, en cierto modo, al extremo.

Sin embargo, hay algún que otro pero. La razón que lleva al personaje principal a la autodestrucción, me pareció insuficiente. No obstante, con el avanzar de la historia fui comprendiendo poco a poco a la protagonista, aunque tardé varias páginas. Por otro lado, me he perdido varias veces en su lectura, aunque pocas: mea culpa pues no termino de hacerme a la idea de leer mangas.

En casa tengo varios tomos de diferentes series. Seguramente, una de las pocas con las que continúe será Life y eso que está compuesta por nada más y nada menos que veintiuna partes, pero lo realista de la historia, a pesar de su crudeza, unido a ese dibujo perfectamente brutal (y sabéis que no entiendo mucho de mangas) me empujan a querer tenerla completa en mi estantería. Saludos, devorador@s.

Agradecimientos Norma Editorial

El amor, ¿una cosa del destino?

10 julio 2012

Gracias a Bloguzz y a Planeta he leído la novela debut de Natasa Dragnic que se llama Cada día, cada hora. En esta ocasión, y como los protagonistas en el libro, nadaré a contracorriente en este mar de letras virtual, pues temo que mi opinión sobre él dista de las leídas hasta este momento. 

Luka conoce a Dora el primer día de parvulario de esta. Desde entonces, ambos se hacen inseparables y a nadie le extraña, a pesar de que son como el día y la noche, pues ella es extrovertida y él contiene la respiración, hasta caer redondo al suelo, literalmente hablando, ante cualquier situación que lo sobresalte lo más mínimo.

Su lugar favorito es una roca donde juegan a adivinar las formas de las nubes. Aquí comparten sus sueños: ella quiere ser actriz y él marinero. Cualquiera diría que están hechos el uno para la otra y viceversa. Sin embargo, pronto sus planes cambian: Dora deja Croacia para irse a París pues a su padre lo han trasladado allí.

Así, la pareja se separa y los años pasan impasibles por los dos. El destino no obstante, los hace reencontrarse, cerca de veinte años más tarde, aunque por poco tiempo. De este modo, con idas y venidas pasará el tiempo, mientras Luka y Dora se preguntan si alguna vez podrán estar juntos para siempre.

Me ha resultado difícil leer la novela. No está mal escrita. La autora emplea frases muy breves y no abundan las descripciones, de las que no soy muy amiga. Mi principal problema ha sido su protagonista masculino. Lo definiría en dos palabras: miserablemente cobarde. Ella es la contrapartida a él. Sin embargo, no tiene la suficiente fuerza como para equilibrar la balanza. 

Además, aparece otro personaje, el tercero en discordia, al que él culpará de todos sus males. Este, una mujer, hará una cosa tremendamente fea, por llamarlo de alguna forma. El efecto que ha tenido en mí este hecho ha sido totalmente el opuesto al que pretendía conseguir la autora: sentir compasión por Luka. Sintiéndolo mucho, he despreciado esa parte del libro. Leía y no creía. ¿Era realmente necesario?  A esas alturas de la historia y teniendo en cuenta lo que pasa después... no hacía para nada.

Asimismo, el libro en general, resulta predecible aunque ciertos hechos me han cogido por sorpresa, especialmente los arriba mencionados.

La parte del libro que más me ha gustado es la primera, es decir, la infancia y adolescencia de los protagonistas. En los diálogos que aparecen aquí más que niños, los personajes parecen adultos. Aún así, esto no me ha disgustado mucho, pero sí me ha llamado la atención. En la etapa adulta de la pareja y en algunos fragmentos, hay azúcar de más, por decirlo así, pero no resulta muy empalagosa la lectura.

En lo que respecta al final de la novela, este es abierto. Así, a partir de este, para mí la historia sería prácticamente igual, los mismos hechos, pero la diferencia estaría en que él sería quien la buscase a ella y no al revés, no sé si me explico. 

En lo referido a la estructura, el libro se divide en unos cuarenta capítulos, todos breves. Cabe decir que la historia comienza por el penúltimo de ellos. Esta forma de organizar lo que se cuenta no me ha gustado: he tenido la sensación, en varias ocasiones teniendo que volver páginas atrás más de una vez, que estaba leyendo lo mismo. Y es que, hay párrafos que se repiten aquí y allá unas veces de forma literal y otras, de modo parecido. 

En síntesis, de ser de otra forma, hubiese resultado una novela ideal para el verano, pues parte importante de esta ocurre junto a la orilla del mar, pero como veis, no es un libro que recomiende pues no me ha hecho tilín, como se suele decir, no me ha atrapado. 

¿Qué os ha parecido a vosotr@s? Saludos, devorador@s. 

Solo escucha

26 junio 2012

Primer martes de la nueva estación, el verano ya está aquí, para la segunda historia de la autora estadounidense Sarah Dessen, aunque para mí es la primera, que lleva por título Just listen

Annabel está sola: se ha peleado con la que, hasta hace poco, era su mejor y única amiga. Ahora tiene que sufrir día tras día, en el instituto, los insultos y las miradas de aquellos que la han juzgado antes de preguntarle por lo que pasó aquella noche en la que todo cambió.

Así, tras un verano sin salir de casa, la chica mantendrá su actitud distante y continuará con su particular aislamiento. Sin embargo, este durará poco tiempo más, ya que pronto entablará una relación, amistosa en un principio, con Owen, un grandullón con fama de chico duro que soluciona los problemas a base de golpes.

Él, que acude a terapia para controlar su temperamento, dice siempre la verdad, por dolorosa que esta sea. Ella, acostumbrada a no hacer frente a los problemas y a guardarse todo dentro, verá en el chico un gran apoyo. Su sinceridad le ayudará a ser valiente, a plantarle cara a la vida.

Y es que, que se haya peleado con su mejor amiga no es su único problema. En casa las cosas tampoco van bien desde hace tiempo, desde que una de sus hermanas, padece anorexia. Además, la protagonista está inmersa en el mundo de la moda, tradición familiar podía decirse, una profesión que no le gusta pero que no se atreve a dejar por temor a decepcionar a su madre, a la que llevar a su hija de acá para allá de foco en foco le da vida.

La historia está narrada en primera persona por la protagonista, mediante un lenguaje sencillo y, aunque en la novela de Dessen hay tópicos, estos no molestan. Los personajes que ha creado la autora, así como los escenarios en los que se desarrolla la historia no causan rechazo en el lector. Entre los primeros tenemos desde los populares hasta los introvertidos. En este sentido, además de los protagonistas, destacan varios de los secundarios como Sophie, la mala de la película; Mallory, la hermana pequeña de Owen, y Whitney, la hermana con problemas de Annabel. Todos ellos son cercanos y como consecuencia, creíbles.

Lo cierto es que no sabía cuál iba a ser el resultado de esa mezcla de temas (el mundo de la moda y la anorexia, la amistad, el amor...) y este, al final, me ha sorprendido para bien.

Cabe decir que hay un elemento que sobresale del resto, pues la música juega un papel muy importante al unir a la pareja principal, aunque los silencios también son claves. 

A pesar de que resulta predecible, en relación al problema que más destaca de los que tiene la protagonista, pues es fácil adivinar cuál es la razón que la llevó a distanciarse de su íntima amiga, eso no disminuye las ganas de querer seguir leyendo la historia, de llegar hasta ese agradable desenlace que yo, la verdad, he agradecido mucho.

En casa me está esperando, también desde hace tiempo, el primer libro de la autora, Una canción para ti, así que pronto me pondré con otra de sus historias ya que esta, como veis, me ha dejado un buen sabor de boca. Saludos, devorador@s.

Agradecimientos Maeva