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Buscando a Alaska, de John Green

19 noviembre 2014

Miles quiere cambiar de vida, quiere ir en busca del Gran Quizá. Así que deja Florida, su instituto y sus padres, apenas tiene amigos de verdad, y se marcha a un internado de Alabama. Allí entablará amistad con el Coronel, el líder del grupo; con Takumi, un chico de origen japonés; y con Alaska, amante de los libros, impulsiva y alocada. Con ellos fumará su primeros cigarros y se emborrachará por primera vez. Harán trastadas inolvidables juntos y dejarán huella en el centro. Pero de repente, una noche, todo cambiará. A partir de ahí, nada será como antes. 

La obra de John Green está dividida en dos partes: "Antes" y "Después". El debut del autor de Bajo la misma estrella no alcanza, para mí, la intensidad de la novela que lo ha lanzado a la fama. Sin embargo, tiene puntos en común que recuerdan a esta. Aquí sus personajes también reflexionan sobre la vida y la muerte, además encontramos un toque filosófico/religioso importante. Quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos son las tres preguntas en torno a las que gira la historia.

Esperaba más de esta novela, la verdad. Se nota que fue la primera obra que escribió el escritor americano. Sus personajes tienen potencial, pero no son redondos, les falta un poquito de desarrollo. El que más me ha cautivado ha sido Alaska, chica que enamora a todos, especialmente a Miles, por ese áurea de misterio que la rodea. Por lo demás, los he visto algo inmaduros: tienen 16 años y hacen bromas pesadas como si fuesen unos niños. Miles, por ejemplo, se entrega de la noche a la mañana y con los ojos cerrados al Coronel, Takumi y Alaska. Esto es algo que no me ha casado mucho con su tímida personalidad. Lo que hace destacar algo a los personajes son sus aficiones: el protagonista memoriza las últimas palabras de personajes famosos y el Coronel está obsesionado con las capitales de los países del mundo, por ejemplo.

Por otro lado, el libro es lento, a decir verdad no pasa gran cosa en la primera parte. Es a partir de la segunda cuando todo se vuelve más interesante y emotivo. Eso sí, las cavilaciones en torno a la vida y la muerte sí están muy bien planteadas: es una novela más profunda de lo que parece.

Buscando a Alaska no termina de despegar, le falta gracia a sus personajes y, aunque las reflexiones en torno a la vida son interesantes, sobre todo esa carta final que escribe Miles, no resultan suficientes. Por otro lado, es verdad que la prosa es ágil y el lenguaje muy sencillo, hay párrafos para subrayar, aparte ese giro hacia la mitad sorprende, porque el lector espera algo negativo, pero no sabe bien qué puede ser.

En definitiva, esta novela me ha gustado, pero sin más: si aún no has leído nada de Green, comienza por Bajo la misma estrella y deja esta para el final, esa es mi recomendación. 

El cáncer en la literatura

04 febrero 2014

Cáncer, maldita palabra, cien veces maldita. Tres personas muy cercanas a mí han padecido esta cruel enfermedad; una perdió la guerra, pero dos la ganaron. Y es que vencerlo es posible, pero hacerlo no es nada fácil. Quienes hemos vivido de cerca este dolor lo sabemos. Sabemos que después de la sorpresa inicial, del tratamiento, de sus secuelas, viene la incertidumbre. Esto es algo que nunca termina de despedirse, que se resiste a decir adiós, que te obliga a estar siempre alerta… pero si me preguntáis, sí, claro que sí, esto se puede superar. 

Hoy, en el Día Mundial contra el Cáncer, me gustaría dar desde estas líneas muchísimo ánimo a aquellos que lo han padecido o están luchando contra él, así como a todas las personas que acompañan, de un modo u otro, a estos héroes de la vida, a estos supervivientes de carne y hueso de los que son reflejo los de papel.

Y es que no pocas obras tratan esta enfermedad en sus páginas: el cáncer ha sido y es un tema recurrente.

Albert Espinosa, ese escritor del que ya os he hablado más de una vez, escribió hace años el libro El mundo amarillo, obra en la que narra su lucha contra el cáncer en la adolescencia. También es el autor del guión de mi queridísima Planta cuarta, película dirigida por Antonio Mercero.

El cáncer en la adolescencia es un tema que hemos podido ver de la mano de Hazel y August en Bajo la misma estrella, de John Green, un libro que llegará a la gran pantalla muy pronto. También los niños, no olvidemos que es una enfermedad terriblemente cruel, sin conciencia, lo padecen y así queda recogido en novelas como Dos semanas con la reina, de Morris Gleitzman, o Esto no es justo, de Sally Nicholls, libros que os recomiendo.

Ojalá un día el maldito cáncer sólo sea un signo del zodíaco y un tema sobre el papel, algo que ya se haya superado con creces en la vida real. Mientras ese momento llega, que estoy segura de que lo hará, mandemos fuerza a todos los que están en plena batalla porque juntos podremos vencerlo de una vez por todas y relegarlo al plano de la ficción.

Imagen: Pinterest.

Bajo la misma estrella

13 junio 2013

Estaba dispuesta a leerlo en inglés, pero poco después de descubrirlo por casualidad en Twitter, Nube de Tinta anunció que lo traería a este lado del charco, y decidí esperar su traducción. Por suerte, Bajo la misma estrella, de John Green, ha merecido más que la pena. 

Hazel Grace tiene diecisiete años, y tiene cáncer. Lleva batallando mucho tiempo contra él y parece que, de momento, gracias a un medicamento más que milagroso y a una fuerza de voluntad increíble, ella gana la batalla. Es toda una jabata. Augustus Waters también lo es. Ambos se conocen en el grupo de apoyo de jóvenes con esta enfermedad y a partir de entonces se hacen inseparables: se entienden a la perfección, en especial porque ambos saben lo que es estar a medio camino entre la vida y la muerte. Juntos harán frente a un cáncer que quiere llevárselos consigo, y lo harán de la mano sacando fuerzas de donde parece que ya no quedan, con risas y mucha ironía. 

Bajo la misma estrella es un retrato realista del cáncer, a pesar de todo, porque ese medicamento milagroso, aunque no existe representa la esperanza, la luz. Pero este es un libro que también habla de libros, de escritores y, en definitiva, de personajes de esos especiales que te hacen querer ser de papel

Y es que es una novela dura, pero la mar de tierna, que logra emocionar al lector (lloré, y de qué forma) y hacerlo reflexionar sobre lo imprevisible que puede ser la vida y también la muerte. Es un libro precioso, es de esos que te cogen un pellizquito en el corazón y se quedan ahí, contigo, hasta el final, como Hazel, como Augustus, como pocos.