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Te vas sin decir adiós, de Sarah Dessen

10 mayo 2014

Mclean se ha mudado varias veces en los últimos dos años. Cada vez que se cambia de ciudad, cambia de nombre. Lleva mucho tiempo sin ser ella misma. Ahora que se ha vuelto a trasladar con su padre, consultor de una importante compañía de restaurantes, planea volver a adoptar otro papel. Sin embargo, justo en el instante en el que alguien le pregunta cómo se llama, decide no fingir; está cansada de tanta actuación. 

Aquí tenemos de nuevo a una protagonista que vive una situación familiar difícil. La vida de Mclean se fue al traste cuando sus padres se divorciaron. La ruptura fue muy traumática y la forma que tiene de escapar a la realidad es siendo otra persona.

Pero una identidad falsa tras otra, el hacer y deshacer maletas, tiene un límite. Mclean sentirá la necesidad de volver a ser ella misma en el pueblo de Petree, el nuevo destino de su padre. Aquí conocerá a una buena pandilla de amigos y a un chico, Dave, su vecino. En este nuevo lugar se reconciliará consigo misma y con los que la rodean. Lo hará poco a poco, encajando despacio las piezas de la frágil maqueta en lo que se ha convertido su vida.

Me ha gustado especialmente lo bien abordada que está la relación entre padre, madre e hija. El amor de pareja está presente, pero no tanto como en Just listen o Una canción para ti. No es lo principal, y yo no he echado de menos un mayor desarrollo. Hay flirteo entre Dave y Mclean, algo que añade salero a la historia, no lo niego, pero queda lejos de ser el ingrediente esencial: lo que vemos de ambos es el principio del comienzo de una bonita relación.

Los argumentos que presenta Sarah Dessen son siempre sencillos además, los protagonistas de sus obras tienen muchas cosas en común. Sin embargo, con todo y con eso, pese a estar cortados por un patrón muy similar, los personajes son únicos, con personalidades bien definidas. Y están bien construidos todos, no solo los protagonistas. También en esta ocasión los personajes secundarios destacan y aportan mucho a la historia: Deb, compañera de clase, y Opal, una camarera, son magníficas, sobre todo la primera.

Dessen es de historias ágiles, muy fáciles de leer, bien escritas, con un punto de humor y con cierto encanto. Son estos otros de sus secretos, otras de las razones por las que confío en ella, por las que anoto cada libro nuevo que publica. Sus novelas ligeras, pero más profundas de lo que parecen a simple vista, son cercanas, realistas y entretenidas. En definitiva,  Te vas sin decir adiós es un libro agradable, una de esas obras con las que disfrutas unas horas y que te dejan una sonrisa en los labios. 

Una canción para ti, de Sarah Dessen

10 octubre 2013

Remy desea acabar los estudios para marcharse lejos de casa. Está cansada de ser siempre el paño de lágrimas de su madre, una escritora famosísima de novelas románticas que ya va por su quinta boda. 

No extraña, tras tanto romance fallido, que la protagonista no crea en el amor, y esté decidida a no mantener ninguna relación seria. Pero todo cambiará con la llegada de Dexter, un chico abierto, despierto y algo desordenado que pondrá patas arriba la teoría de Remy. 

Ella, que era de usar y tirar chicos, quizá un papel que se asocia más a ellos en casi todas las novelas juveniles que he leído, pasa a replantearse su idea del amor gracias a este joven desgarbado que, además, es músico, como el padre de Remy, al que ella nunca conoció y que le dejó como único recuerdo una canción. 

Una canción para ti, de Sarah Dessen, es un libro ligero y bien escrito. Más que la trama, que atrapa pero no enamora, destacaría a sus personajes. Para empezar, Remy es una chica fuerte, con las ideas claras, y es Dexter el que aporta ese punto divertido a la acción, el que improvisa en la relación. Los secundarios también me han gustado, ¡menudas las empleadas del salón de belleza/tortura en el que trabaja Remy como recepcionista! Las amigas de la protagonista son asimismo llamativas: qué relación de amistad hay entre esas cuatro tan distintas.

La narración es fluida, y aunque es la protagonista quien cuenta los hechos, se incluyen fragmentos de la nueva novela que escribe su madre. Es como si hubiese dos historias en una, y entre ambas existe cierto paralelismo. Los diálogos también son buenos, ingeniosos. Además de las relaciones de pareja de jóvenes y adultos, también se abordan otros temas, como los malostratos, aunque muy de pasada.

El segundo libro de Dessen no me ha gustado tanto como el primero que leí de ella, Just listen, pero me ha entretenido. Sin duda la escritora es una apuesta segura: sus obras son pegadizas, ágiles, frescas y divertidas, además de realistas, con unos finales agradables que se agradecen.