Habitaciones cerradas

11 diciembre 2012

Suelo leer las dedicatorias que hacen los escritores en sus libros. "Para los hijos, nietos y biznietos de mis hijos, que no sabrán quién fui". Esta, que me encantó, corresponde a la última obra que leí en verano. Me acerqué a esta novela porque quería saber cómo se desenvolvía su autora escribiendo para otro tipo de público diferente al infantil o juvenil. Sentía curiosidad. Turno para Habitaciones cerradas de Care Santos.

Cuando Violeta Lax recibe una carta de una tal Fiorella Otrante en la que le da a conocer que la madre de esta última, fallecida recientemente, la ha nombrado en su testamento, la joven decide desplazarse hasta Como, Italia, para ver qué relación puede guardar con una persona de la que ni siquiera ha oído hablar.

Pero antes de viajar hasta allí, hará una parada en Barcelona, pues las obras para convertir la casa señorial de la familia paterna en un museo van a dar comienzo. Así, será testigo de la retirada del gran fresco que pintó su famoso abuelo en el que la musa es la esposa de este, Teresa, de la que se sabe muy poco, tan solo lo que las malas lenguas comentan, es decir, que abandonó al pintor y a su hijo por el mejor amigo de su marido, Octavio Conde, el primogénito del fundador de los Grandes Almacenes, ubicados en dicha ciudad.

Sin embargo, las obras que tanto llevan ansiando Violeta y Arcadio, el secretario del pintor, deberán esperar al descubrir habitaciones cerradas, selladas a cal y canto, que guardan en su interior oscuros secretos. 

Es una novela de saga familiar. Recoge la historia de los Lax, la suerte y la desgracia de una familia burguesa desde el siglo XX hasta la Guerra Civil. Misterio, amor y odio son, fundamentalmente, sus ingredientes clave. En ella sus personajes del presente se reconciliaran con los del pasado. Y es que, el pintor será el eje a partir del cual giren todas las intrigas.

Amadeo Lax con su fuerte y agrío carácter (por llamarlo de algún modo) será el protagonista indiscutible, el centro de todo mal. También Violeta es uno de los personajes principales, por eso se le darán al lector datos de su vida para que este entienda su comportamiento y el de las personas que la rodean, porque los personajes secundarios también juegan un papel clave en la resolución del puzle. Destacan especialmente Conchita, la nodriza de Amadeo, y Modesto, el padre de Violeta.

Care Santos logra un ambiente barcelonés muy creíble que, en cierto modo, al estar rodeado por ese halo de misterio recuerda a Carlos Ruiz Zafón. Me ha gustado especialmente cómo consigue ubicar a los Lax en escenarios reales, cómo los mezcla con personajes que verdaderamente existieron y con situaciones que tuvieron lugar. De este modo, la escritora logra revivir a unos y otros regalando al lector una serie de pinceladas históricas interesantes. Con respecto a los escenarios, aunque la ciudad condal no es el único, sin duda es el principal.

Las páginas iniciales tienen fuerza. El arranque de la historia es bueno. En apenas seis líneas se revelan los tres hechos clave sin los cuales sería imposible resolver los misterios del gran pintor. El capítulo final es el que descoloca. Se desvela, a medias, la identidad de la persona que cuenta la historia, porque alguien la está narrando, pero no queda muy claro quién. 

Por otro lado, en cuanto a la forma de presentar los hechos, la novela cuenta con dos tiempos, uno pasado y otro presente, pero estos no se indican de ninguna forma: será el lector, por los personajes que en cada parte aparecen, quien deberá poner orden a esos saltos temporales.

Otra cosa que me ha gustado ha sido la buena utilización de una serie de elementos que han contribuido no solo al enriquecimiento de la historia, sino también a que las páginas de la novela pasen volando. Y es que, en la obra se recurre a cartas, correos electrónicos, recortes de prensa, descripciones de cuadros y hasta a un informe policial para imprimir agilidad. 

Al final de la novela se incluye además de un árbol genealógico de la familia Lax, muy acertado, una relación de todos los personajes que aparecen en las páginas de la novela indicando los que son reales y los que son ficticios que sirve para saciar la curiosidad del lector y poner orden. 

Tuve la oportunidad de asistir a la presentación de la obra en la Feria del Libro de Málaga 2011. Allí, Care Santos confesó que esta era su novela más ambiciosa. Aunque solo he leído otro libro más firmado por la escritora catalana, me da la sensación de que así es.  En este terreno, como en el otro, también se mueve como pez en el agua, así que no la perderé de vista.

Saludos, devorador@s.

Agradecimientos Planeta

Premios Libros y Literatura 2012

05 diciembre 2012

Otro año más, me animo a participar en el concurso de reseñas del blog Libros y Literatura. 


Participar es muy sencillo, basta con que tengas un blog literario y elijas la crítica de una novela que hayas publicado en el espacio a lo largo del año en curso o una inédita. 

Habrá dos tipos de jurado para elegir las mejores reseñas: uno estará encabezado por el equipo de LyL y  varios escritores, mientras que el otro estará formado por el propio público, por los lectores de los blogs.

Aunque no tengas un espacio propio, también hay premios para ti: podrás optar a uno de los diez lotes compuestos por cinco libros que hay en juego, siempre y cuando votes por tu reseña favorita. 

En cifras, el concurso se resume en más de doscientos libros y dos lectores electrónicos. Yo te animo a participar, no hay nada que perder. 

En cuanto a la reseña con la que me he animado a participar, tras mucho pensarlo, me he decidido por esta,  por Mejor Manolo de Elvira Lindo. 

Mucha suerte a todos. Saludos, devorador@s.

Mejor Manolo

04 diciembre 2012

Querido Manolito Gafotas:

Solo tú podías hacerlo. Tú eras el único que podía volver, tras toda una década sin saber nada de ti, como si nada hubiese pasado, con la confianza de quien sabe que es esperado con los brazos abiertos. No tenías miedo de esos variopintos personajes que han ido desfilando por las estanterías de mi biblioteca, porque sabías que siempre iba a haber un hueco reservado para ti, para ese reencuentro tan ansiado que, de inesperado tras esos diez años de silencios, ha resultado más que especial (y que me caiga ahora mismo muerta si miento).


Mucho ha llovido tras el último libro, Manolito tiene un secreto, el mundo (mundial) ha cambiado y tú con él, aunque sigues siendo el mismo del principio (de los tiempos), no has perdido nada de tu peculiar personalidad. Por fortuna, sigues siendo ese niño tremendamente observador, sensible a lo que lo rodea, porque aunque haya pasado una década desde la última vez que pisaste las librerías, en realidad en las páginas que protagonizas solo han transcurrido dos años. 

Ahora tienes doce y prefieres que te llamen Mejor Manolo en lugar de Manolito, pero conservas esa mirada, ese inocente encanto que me atrapó cuando tenía tu misma edad.

Vuelves, espero que para quedarte, con fuerza en un momento en el que el humor que te caracteriza es, quizá, más necesario que nunca. Es precisamente por eso, por lo que yo creo que esa escritora, que se marchó a vivir un tiempo a la ciudad de los rascacielos a respirar de tus aventuras y desventuras, te ha devuelto a la vida, porque las carcajadas son la mejor medicina ante esta situación tan desalentadora por la que estamos atravesando.

Elvira Lindo firma tu historia desde otra editorial y lo hace, como acostumbra, respetando tu voz de niño madrileño que vive en el barrio de Carabanchel (Alto). 

Cuando os veáis de nuevo, que seguro será pronto, dile a esa escritora a través de la que hablas que su disculpa al final del libro, por esos laísmos y otras pequeñas incorrecciones, no ha sido aceptada puesto que no hay nada que perdonar. Agradécele de mi parte que se haya mantenido fiel a ti desde el principio (de los tiempos), haciendo oídos sordos a esos que criticaban su políticamente incorrecta pluma. En esta ocasión, como en todas las demás, ha sido un gusto leerte porque aunque ahora el vocabulario que empleas ha evolucionado, es más complejo, más maduro, como tú, en esencia sigue siendo el mismo, ese con un gran toque irónico, divertido. Es este un libro-guiño, más que para los pequeños adolescentes, para aquellos que hemos crecido contigo.

Es asombroso cómo consigue la autora hacer que todos y cada uno de las ocho obras, por paradójico que resulte, sean muy orales. Algo que no es de extrañar, teniendo en cuenta que naciste en el medio radiofónico, del que diste el salto al papel, porque alguien, por suerte, pensó que era una pena que se perdiera tu voz en las ondas.

Así, ha sido como si tú, una vez más, te colases en mi cabeza y me narrases, en apenas doscientas deliciosas páginas, qué ha sido de la familia García Moreno en estos dos años. Compartes conmigo alegrías y penas. Me cuentas cómo fue la llegada de ese terremoto llamado Chirli, tu hermana de tres años, esa Lady Gaga en miniatura, esa niña prodigio que rebosa arte por cada uno de sus rubios rizos, unos rizos a los que debe su apodo. Ella pone vuestras vidas patas arriba, en especial, la del Imbécil quien ya no habla en tercera persona, ya no es el nene, ya es Nico, el Steve Jobs español, aquel que ha montado su particular Silicon Valley tras la barra de bebidas de la salita de estar. Los dos te consideran su líder, te admiran como el hermano mayor que eres, pero tú sigues sintiéndote como el último mono en casa. Bordeas, con tus doce años, una edad complicada, te adentras en la adolescencia, esa etapa difícil en la que comenzamos a buscar nuestro lugar en el mundo. Tú afrontas este periodo con resignación, pero también con valentía y un desparpajo que sigue sorprendiéndome, divirtiéndome.

Y así, con la soltura de un gran conversador, me sigues revelando cómo tu padre, Manolo, confió sus ahorros a un conocido y los perdió; cómo tu madre, Cata, ante la adversidad, que ya se sabe que agudiza el ingenio, tomó el mando y decidió montar una pequeña empresa casera de montajes a domicilio; cómo tu abuelo, Nicolás, personaje tierno donde no los haya, lucha por mantener unida a su familia.

Pero también hay sitio para tus amigos: Yihad, el chulito que no sería nada sin público; Susana Bragas Sucias, a la que científicos de todo el mundo (mundial) siguen investigando; Melody Martínez, tu novia o algo así; y tu amigo del alma, el Orejones, que como tú, como todos, busca respuestas a las preguntas quién soy, qué seré.

Tú, en esta entrega, resultas ser, Manolito, un magnífico testigo del mar en el que se halla sumergida la sociedad. En tus páginas queda recogida la España en crisis actual, porque en la casa de los García Moreno de papel, aunque siempre han andado con el agua al cuello, ahora se ahogan más que nunca. Logras de este modo, una conexión con la realidad de miles de familias de carne y hueso, compartes tus problemas con ellos y ellos contigo, siempre desde el humor, pero con cierta seriedad.

Por tu boca salen un sinfín de temas: tocas el amor, la homosexualidad, la religión, los recortes, el paso agigantado al que avanzan las nuevas tecnologías y con ellas las comunicaciones… y toreas a todos ellos con tu natural gracia y salero, dándolo todo en el ruedo y saliendo por la puerta grande, haciéndote más que merecedor de ese hueco en mi estantería.

Yo te leo, admiro al héroe atemporal que hizo y rehízo Elvira Lindo, ese niño de buen corazón que mira el mundo a través de unas gafas, al que Emilio Urberuaga le puso, con tan buen acierto, rostro y que se ha convertido en un clásico para todos los públicos. Y así, con el pasar de las páginas se ensancha mi sonrisa, vuelvo a deleitarme con tus palabras, con tu sinceridad, con tu ya no tan inocente mirada. Devoro. En unas horas (no tengo un reloj Casio para cronometrar) ya he terminado tu última historia. 

Quiero más, necesito volver a sentir este alboroto literario que me devuelve a mi infancia y adolescencia. Por eso, confieso, es por lo que te llamo Manolito, mejor que Manolo, porque dirigirme a ti de otra forma supondría que ambos dejásemos atrás al niño que fuimos, que somos. No puedo dejar en el olvido al primogénito de los García Moreno que me conquistó tiempo atrás a base de carcajadas. 

Por favor, crece, pero se siempre tú, el que has sido desde el principio (de los tiempos). Se algo así como el presentador de Saber y Ganar, que no cambia nunca a pesar de los años. Hazlo por mí, por todos tus lectores a los que tan bien nos hace tu forma de ver el mundo: fuera los silencios y bienvenido seas de nuevo, mi querido Manolito Gafotas.

Con cariño, Marina García.

Novedades - Planeta

02 diciembre 2012

Parece ser una de esas historias que te dejan huella, especiales, tanto por los escenarios en los que se desarrolla como por los personajes que la protagonizan. Coincidiendo con el estreno de su versión cinematográfica, desde Booket recuperan esta peculiar novela:

-La vida de Pi de Yann Martel:

"Pi vive en la India con su padre, propietario del zoo de la ciudad, pero deciden emigrar a Canadá y procurarse una vida mejor con la venta de los animales. 

Una tormenta hace naufragar su barco, y Pi deberá sobrevivir cuando los animales ocupen su puesto en la cadena de alimentación." 




¿Qué os parece? ¿Veréis la adaptación o leeréis el libro? Saludos, devorador@s.

Sorteo "Misión olvido"

30 noviembre 2012

Sirva este post a modo de recordatorio. Sigue en marcha el sorteo para conseguir la nueva novela de María Dueñas, Misión olvido. Ahora, además, hay dos ejemplares en juego y se amplía el plazo para participar hasta el 14 de diciembre.

Podéis consultar las sencillas bases aquí. 

¡Mucha suerte! Un saludo, devorador@s.


Las 100 recetas más rápidas de la cocina vegetariana

27 noviembre 2012

Hacía ya tiempo que no publicaba un post sobre un libro de cocina. Puesto que se acerca la Navidad, creo que esta obra de hoy puede serviros para regalar (o que os regalen) y, sobre todo, para sacar de él ideas para los almuerzos y cenas especiales que se celebran en estas fechas. Turno para Las 100 recetas más rápidas de la cocina vegetariana de María Pilar Ibern.

El libro reúne casi tantas recetas, como páginas tiene, ciento treinta. Se trata de una reedición, pues la obra en cuestión fue publicada hace más de una década. Su autora, más conocida en este círculo como Gavina, ha publicado más libros relacionados con la cocina y su labor ha sido reconocida con el premio Gourmand Cookbook. El galardón, desconocido para mí, es el más prestigioso que se otorga, al parecer, en el ámbito de la gastronomía y el campo de los vinos.

Antes de pasar a las cien recetas, el lector-cocinero se encontrará con un apartado, Introducción, la mar de interesante. Unas páginas que resultarán especialmente enriquecedoras para aquellos que, como yo, no estamos familiarizados con la comida vegetariana. Así, en este apartado se tratará de forma breve y muy sencilla las cualidades de diferentes productos como Huevos, leche y derivados lácteos, pasando por Champiñones, shitake y setas en general hasta Condimentos y sazonadores. Reconozco que había algunos productos de los que ni siquiera había oído hablar, aunque he de decir que, en general, podría decirse que la base de este tipo de cocina es la normal.

Tras ese primer bloque introductorio, se encuentran los diferentes platos que, siguiendo una clasificación más bien clásica, están distribuidos en: Sopas y cremas, Ensaladas, Pasta, Legumbres, verduras y hortalizas, Cereales, Proteínas vegetales, Tisanas y bebidas, Postres con frutas, Snacks y aperitivos. También hay hueco para la Cocina internacional. Además, Gavina, que da clases de cocina vegetariana, agradece desde el libro a sus alumnos sus valiosas aportaciones y lo hace cediéndoles a siete de ellos una sección. 

En lo que respecta a la estructura de las recetas, todas las que se recogen en la obra siguen la habitual: ingredientes y después preparación. Al final de algunas de ellas, también hay recomendaciones. Entre estas se incluyen por ejemplo, para quién es recomendable el plato, cuándo es la mejor estación para comerlo, consejos a la hora de elaborarlo, valor nutricional de los productos utilizados... Por otro lado, se indica si son aptas para celíacos. De igual forma, hay recetas especialmente indicada para los niños, a los que "enfrentarse" a un plato "verde" les cuesta, a veces, horrores.

Lo cierto es que es un libro muy completo, aunque yo en particular he echado de menos más fotografías de los platos que en él se presentan: si bien es cierto que nunca me quedan tal y como muestran las imágenes, me gusta recrearme en ellas.

En definitiva, un libro sencillo de entender, con recetas fáciles de hacer que no requieren ser un gran cocinero ni disponer de mucho tiempo y que llamará especialmente la atención del lector que conoce tan solo de modo superficial este estilo de vida en el que prima lo saludable y también lo ecológico.

Agradecimientos Plataforma Editorial