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La parra de la desdicha

25 julio 2011

Fue verla en el blog de Laura, Cargada de Libros, y apuntarla en mi lista. Desde entonces, siempre que voy a la librería busco las obras de esta editorial, porque el tacto de sus portadas y los dibujos que las ilustran hacen de cada libro una auténtica exquisitez, un plato más que apetitoso. La hija de Robert Poste de Stella Gibons, el primero que leo de Impedimenta, no es una excepción en su catálogo. Su atractiva cubierta hace juego con la historia y yo, la verdad, no esperaba menos.  

Flora Poste es una joven huérfana que ahora que ha perdido a sus padres, con los que no tenía apenas relación, debe de buscar un hogar. Costumbre inglesa era a mitad del siglo veinte que en estos casos, las muchachas, al no estar casadas, pasasen a vivir con parientes. Así, Flora se marcha con los Starkadder. De la ciudad al campo. Ahí es nada.

Hay que ponerse en situación, una chica que ha vivido rodeada de lujos se va a una granja con personas algo brutas y nada preocupadas por lo que hay más allá de sus vallas. "¡Horror!", pensé. Pero a Flora, al contrario de lo que yo creía, no le importa romperse una uña.

En lugar de lamentarse por las esquinas de la casona, se pondrá manos a la obra para cambiar las vidas de sus familiares lejanos y todo sin esperar, y aquí de nuevo me equivoqué, nada a cambio de ellos.

De este modo, ayudará a sus primos y tíos a cambiar de rumbo, consiguiendo que éstos dejen de creer que la parra que hay en la granja es la culpable de todos sus males, que no es la parra de la desdicha, como ellos creen, la que marca sus vidas que ellos pueden tomar las riendas y elegir su camino.

Sin embargo, no todo resultará fácil. Habrá un personaje que se le resista, el más poderoso de todos ellos, la abuela Starkadder, que únicamente sale de su habitación una vez al año para hacer el recuento de la familia, es decir, para asegurarse que todos y cada uno de ellos siguen en su casa.

La anciana es quien parte y reparte el bacalao en la granja y quien impide a sus allegados abandonar el campo con la excusa de que si lo hacen ella perdería el poco juicio que le queda. Y es que, la anciana parece que vio algo sucio en la leñera cuando era muy pequeña, cosa que no para de repetir, y su forma de proteger a los suyos es impidiéndoles que dejen la casa.

Esa cosa que la abuela descubrió cuando niña pondrá la nota de misterio a la novela. Se trata de una obra inteligente e incluso ácida que critica, sin remilgos, a la alta sociedad inglesa de la época y a las novelas románticas del momento que sobre ella trataban.

Así, nos encontramos de tanto en tanto párrafos marcados por asteriscos que se burlan de la prosa a la que se recurría en dichas obras y que "choca" con el estilo de Gibbons, directo, nada enrevesado, como la propia protagonista que dice lo que piensa sin ningún tipo de rodeo.

El libro, que cuenta con una película, tiene un final cerrado pero existe una segunda parte llamada Flora Poste y los artistas que, seguramente, dado el buen sabor de boca que me ha dejado su antecesora, terminaré por leer.

Agradecimientos Impedimenta

Corazón, corazón

02 julio 2010

Mentiría si os dijera que no tenía ni chispita de ganas de leerlo aunque por otra parte me resistía porque pensaba que era más filosofía que otra cosa. Desde un principio me enamoró su portada y su sinopsis. Ya tocaba. Por fin devoré, como las letras mandan, La mecánica del corazón de Mathias Malzieu.

Jack no es un niño normal. Su mente funciona a la perfección pero su corazón no. Nació la noche más fría jamás recordada en una casa situada en la colina más alta de Edimburgo. Su madre no lo quería a su lado.

Por eso dio a luz al pequeño en la casa de la doctora Madeleine, una mujer mayor medio médica medio inventora que ayuda a todo aquel que se lo solicita. Ella será quien salve la vida de Jack al ponerle en el pecho un reloj de madera que ayudará a su débil corazón a latir. Madeleine lo cuidará como si fuese sangre de su sangre.

Un día, cuando salen a festejar su décimo cumpleaños el chico se enamora instantáneamente de una pequeña bailarina-cantante. A partir de entonces ella será su día pero también su noche. ¿Su obsesión? Sí.

Pero hay un problema mayor y es que Jack debe seguir estas reglas si quiere vivir...Uno: No tocar las agujas; Dos: Dominar su cólera; Tres: No enamorarse nunca. La mecánica de su frágil corazón depende de ello.

Sin embargo, no se rendirá tan fácilmente. El joven la buscará por cielo y tierra y en el camino le acompañarán personajes buenos y no tan buenos. Unos le tenderán la mano, otros tratarán de parar al precio que sea el constante ruido de su pecho, ese tic-tac.

Me ha gustado. El personaje de Jack no es el único ser especial con el que nos encontramos. Digamos que todos los que le rodean tiene un "algo" que los hace diferente al resto. Nadie es perfecto pues. Tanto a mí como a mi madre, quien lo leyó antes que yo, nos ha parecido una forma original de hablar sobre los sentimientos y las emociones.

Lo cierto es que no sé bien qué etiqueta otorgarle. Es ficción y fantasía, a lo Burton, pero también es amor, celos, odio, amistad, pasión, tristeza, soledad, egoísmo...

Es "rara" pero interesante y fácil de leer. Me quedo con los escenarios, las comparaciones que hace el autor, el arranque y el final (no lo esperaba), así como con la gran mayoría de sus personajes (excepto con Miss Acacia, no me ha caído nada bien desde el principio) y con esa magnífica ilustración de Benjamin Lacombe. Otra de las cosas que me ha llamado la atención es la forma en la que está escrita, sin duda todo un cuento. En fin...

¡Cuidad vuestros corazones devorador@s! ¡Hasta la próxima!

Agradecimientos RHM