No es la primera vez que me pasa. Aunque pocas, hay veces en las que me enamoro de un libro por su “físico”. Unas, acierto y me encuentro con un bonito, cuando no al menos entretenido, “interior”; otras, como en esta ocasión, el contenido deja que desear con respecto al exterior de la obra. Hoy os traigo una novela que me trajo Papa Noel el año pasado: El laberinto de la rosa de Titania Hardie.
¿Su trama? Una madre lega a su hijo menor, Will, un críptico mensaje junto a una llave de plata. Aunque la tradición establece que el escrito y el talismán deben de pasar de madres a hijas, al no tener nietas ni primogénitas deja el “tesoro” que lleva generaciones en la familia a su segundo hijo. Sin embargo, el joven sufre un accidente y fallece con lo que el misterio pasa a manos de su hermano, el doctor Alex Stafford. La muerte del joven, reportero gráfico de profesión, trae la vida a Lucy que espera en Londres un trasplante de corazón. Sí, habéis acertado. Su médico no es otro que el hermano del joven fotógrafo.
Dosis de esoterismo, religión, fanatismo, enigmas, literatura, matemáticas, filosofía, magia, simbolismo y mitología. ¿Amor? Sí. ¿La pareja? Previsible: paciente-doctor. Aunque la trama es buena, la construcción de la misma resulta confusa e incluso “pesada” en las partes en las que se explica el misterio del laberinto que da nombre a la novela, esto es en un buen número de páginas. Eso sí, el diseño del libro es precioso aunque por otro lado poco práctico. La portada es dura, resistente, y los dibujos que aparecen en ella son originales y bonitos. Incluye además treinta y seis láminas, tantas como capítulos, que si las unes forman un laberinto. Os confieso que no las he separado ni usado, son totalmente prescindibles aunque le dan un toque especial al libro.
En síntesis, como dice el dicho popular, para mí El laberinto de la rosa ha sido más ruido que nueces pero como siempre os digo, sobre gustos no hay nada escrito así que os invito a que dejéis, como es habitual, vuestras opiniones al respecto al pie de la entrada.
Enlaces de interés:
Fuentes:
-Imagen de la obra:
-Imagen del dorama:
POSDATA
En Navidad acabé el dorama Full House. Por fin conocí a Rain (en cartel con la película Ninja Assassin) y a Song Hye Kyo dos de los artistas más queridos en toda Asia. El argumento es sencillo. Han Ji Eun descubre, al regresar de un viaje, que sus mejores amigos han puesto en venta su casa y le han robado todos sus ahorros. Desesperada y sin nada hace un trato con el nuevo inquilino un famoso actor: Lee Youg Yae.
Así, ella para recuperar su casa y él para limpiar su imagen tras numerosos escándalos amorosos, se casan y fingen que son una verdadera pareja pero la joven comenzará a sentir "algo especial" por su compañero de piso quien parece tener tan solo ojos para una amiga de la infancia: Kang Hae Won que a su vez está enamorada de otro amigo común: Yoo Min Hyuk que empieza al mismo tiempo a sentir algo por la protagonista. ¿Un lío, cierto?
La verdad es que me he reído mucho con las situaciones que tenían que superar los personajes. Las interpretaciones de ambos son geniales (¡los gestos, las expresiones, son buenos, buenos!) y os aseguro que merece la pena. No es un drama antiguo pero se nota que es de hace años y es que el continente asiático, devorador@s, avanza a paso agigantado.
¡¡Saludos grandes!! :D





