A dos centímetros de ti, de Elizabeth Eulberg

11 diciembre 2014

¿Pueden un chico y una chica ser solo amigos? Macallan y Levi piensan que sí, por eso no entienden que sus familiares y amigos no hagan más que emparejarlos: todos creen que están hechos el uno para el otro, pero ellos no lo ven así. 

Desde que ella fuese su guía en su primer día como nuevo alumno en el colegio, ambos se han vuelto inseparables. No solo les une la serie Buggy y Floyd, de la que se confiesan seguidores, tienen muchísimas otras cosas en común y un carácter muy parecido.

A dos centímetros de ti, de Elizabeth Eulberg, nos narra las idas y venidas de sus dos protagonistas a lo largo de diferentes años. De este modo, mediante una prosa muy sencilla, no se profundiza en los hechos que han marcado su relación, se pasa por ellos de un modo superficial. Macallan y Levi tienen 11 años al inicio del libro, pero cerca de 18 cuando acaba. Pasa el tiempo a gran velocidad sin que haya nada que lo indique. Serán los acontecimientos, como graduaciones o los cambios de estación, lo que haga que veamos que los años vuelan.

Aunque su argumento pueda recordar a Siempre el mismo día, de David Nicholls, este libro es más bien juvenil, y no se aprecia en sus personajes tanta evolución. Es entretenido y se deja leer muy bien, pero no llega a ser tan bonito como Eleanor & Park, de Rainbow Rowell, que se encuentra dentro de la misma colección de la editorial, "Indie".

Este es uno de esos libros que sabes cómo va a acabar nada más ver su título y leer por encima su contracubierta. Adivinas cómo los protagonistas, sabrás que serán grandes amigos, que vivirán situaciones y sentirán emociones que les harán dudar de lo que sienten hacia el otro, porque si dan un paso más todo puede irse al traste. En definitiva, conoces qué vas a encontrar en sus páginas: una historia ligera, en este caso narrada a dos voces, pero agradable y entretenida.

Buscando a Alaska, de John Green

19 noviembre 2014

Miles quiere cambiar de vida, quiere ir en busca del Gran Quizá. Así que deja Florida, su instituto y sus padres, apenas tiene amigos de verdad, y se marcha a un internado de Alabama. Allí entablará amistad con el Coronel, el líder del grupo; con Takumi, un chico de origen japonés; y con Alaska, amante de los libros, impulsiva y alocada. Con ellos fumará su primeros cigarros y se emborrachará por primera vez. Harán trastadas inolvidables juntos y dejarán huella en el centro. Pero de repente, una noche, todo cambiará. A partir de ahí, nada será como antes. 

La obra de John Green está dividida en dos partes: "Antes" y "Después". El debut del autor de Bajo la misma estrella no alcanza, para mí, la intensidad de la novela que lo ha lanzado a la fama. Sin embargo, tiene puntos en común que recuerdan a esta. Aquí sus personajes también reflexionan sobre la vida y la muerte, además encontramos un toque filosófico/religioso importante. Quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos son las tres preguntas en torno a las que gira la historia.

Esperaba más de esta novela, la verdad. Se nota que fue la primera obra que escribió el escritor americano. Sus personajes tienen potencial, pero no son redondos, les falta un poquito de desarrollo. El que más me ha cautivado ha sido Alaska, chica que enamora a todos, especialmente a Miles, por ese áurea de misterio que la rodea. Por lo demás, los he visto algo inmaduros: tienen 16 años y hacen bromas pesadas como si fuesen unos niños. Miles, por ejemplo, se entrega de la noche a la mañana y con los ojos cerrados al Coronel, Takumi y Alaska. Esto es algo que no me ha casado mucho con su tímida personalidad. Lo que hace destacar algo a los personajes son sus aficiones: el protagonista memoriza las últimas palabras de personajes famosos y el Coronel está obsesionado con las capitales de los países del mundo, por ejemplo.

Por otro lado, el libro es lento, a decir verdad no pasa gran cosa en la primera parte. Es a partir de la segunda cuando todo se vuelve más interesante y emotivo. Eso sí, las cavilaciones en torno a la vida y la muerte sí están muy bien planteadas: es una novela más profunda de lo que parece.

Buscando a Alaska no termina de despegar, le falta gracia a sus personajes y, aunque las reflexiones en torno a la vida son interesantes, sobre todo esa carta final que escribe Miles, no resultan suficientes. Por otro lado, es verdad que la prosa es ágil y el lenguaje muy sencillo, hay párrafos para subrayar, aparte ese giro hacia la mitad sorprende, porque el lector espera algo negativo, pero no sabe bien qué puede ser.

En definitiva, esta novela me ha gustado, pero sin más: si aún no has leído nada de Green, comienza por Bajo la misma estrella y deja esta para el final, esa es mi recomendación. 

Arte Antiestrés, libros para colorear

11 noviembre 2014

Los libros de hoy son especiales, son libros para pintarrajear. Las obras que hoy os enseño están pensadas para entretener, pero de un modo distinto: coge tu caja de lápices y colorea, libérate del estrés.


Colorear es terapéutico, ayuda a relajarse. La colección que presenta Plaza & Janés incluye dos, hasta el momento. Ambos recogen cien láminas diferentes, algunas a doble página, otras a una. Hay estampados más simples y otros más complejos. 

Uno se llama Arte antiestrés: 100 láminas para colorear y el otro Arte antiestrés: 100 láminas vintage para colorear. Los dibujos son muy parecidos en los dos: motivos florales, geométricos, vegetales... El papel es de calidad, de un grosor mayor de lo normal, lo que facilita que pueda colorearse con rotuladores, no solo con lápices. Además, existe la posibilidad de recortar las láminas, poniendo un simple cartón para evitar cortar la siguiente hoja, y enmarcar el dibujo una vez terminado. 

Sin duda es algo curioso, un buen regalo, una forma diferente de liberar tensión que estimula la concentración y fomenta la creatividad: los libros de colores no son solo para los niños. Llegó el boom del arte antiestrés.

Las lágrimas del agua, de José Luis Hinojosa

30 octubre 2014

Paula es una arquitecta en paro que, cansada de su situación, decide arriesgarse y elegir otro camino profesional. Amalio es un joven de 17 años que comienza en el mundo de la moda desde abajo, convirtiéndose en pocos años en un grandísimo empresario. Llegará un momento en que el destino propicie el encuentro entre ambos.

A grandes rasgos esto es lo que podemos encontrar en Las lágrimas del agua, de José Luis Hinojosa. Esta novela, la tercera del autor, se divide en tres partes. En la primera de ellas nos encontramos con la historia de Paula, en la segunda la de Amalio y en la tercera se intercalarán las de los dos.

Para mí, este es el primer fallo de la obra: la estructura es confusa. Y es que comenzamos con la protagonista en 2007, pero saltamos al pasado y de ahí volvemos a ese mismo año y a la situación actual de Paula. La historia de Amalio comienza, sin embargo, en 1971, por lo que no son paralelas, tal y como había pensado tras leer la sinopsis.

Pero no es lo único que no me ha convencido. Los hechos que se suceden en la novela no me han impresionado, el autor da pistas que hacen ver qué ocurrirá. Las distintas tragedias que ocurren no me sorprendieron y mucho menos conmovido: el dramático desenlace no me despertó nada, más bien incredulidad.

Digo incredulidad porque en este libro todo lo veo demasiado forzado. Sí, es cierto que en un segundo todo cambia, pero se dan muchísimas casualidades. Además, en la última parte se introduce un elemento mágico que no casa con el resto del conjunto, pues hasta el momento lo que se pretendía era conseguir realismo.

El tema principal del libro es el amor, este es el motor de la historia, es el que va a hacer que Paula y Amalio se unan. Su romance no es el único que encontraremos en las páginas, pero sí es el más importante, el que más peso tiene, y no está bien trabajado. Es un amor a primera vista al que le falta desarrollo, que sucede muy deprisa, muy fácil.

Por otro lado, la pluma de Hinojosa no me ha gustado. La mayoría de las frases, sobre todo en la primera parte, no me dicen nada: sí, son poéticas, pero carecen de sentido. Así para mí, sobran páginas, porque además los hechos se repiten: la protagonista escribe una especie de diario sobre aquello que le ha ocurrido, hechos que el lector ya ha leído antes, ya conoce. Los diálogos tampoco creo que estén bien conseguidos: cada vez que habla un personaje, parece como si estuviese leyendo un discurso. Las conversaciones no son naturales.

Y, ¿no me ha gustado nada? De esta novela rescataría la descripción que hace de la crisis, la desazón que produce el estar desempleado, que no parado: estos sentimientos sí están bien conseguidos.

Pero como imagináis, para mí esto no es suficiente, pesan muchísimo más los contras. El mensaje está bien, pero no así la forma. Los saltos temporales, la prosa cargada, la falta de agilidad, lo predecible que resultan los acontecimientos más importantes que les suceden a sus personajes y lo exagerado de estos hechos, hacen que haya leído contando las páginas que me faltaban para terminarla. 

Si decido quedarme, de Gayle Forman

23 octubre 2014

Mía tiene diecisiete años, un hermano pequeño y unos padres modernos a los que les encanta la música. Ella misma toca el violonchelo, y lo hace la mar de bien, tanto que está a la espera de que la admitan en una prestigiosa escuela en Nueva York. Sin embargo, una nevosa mañana cambiará su vida para siempre: un accidente de tráfico le hará replantearse todo, le hará reflexionar sobre si quedarse y vivir o abandonarse y morir. 

Si decido quedarme, de Gayle Forman, no es un libro original. No es la primera vez que un personaje sufre un accidente que lo deja en coma, desligándose su alma de su cuerpo y pudiendo observar así, todo lo que ocurre a su alrededor. Es eso lo que le sucede a la protagonista: su cuerpo está postrado en la cama, pero ella ve y oye todo lo que sucede en torno a esa cama de hospital.

Es el cómo no tanto el qué lo que hace especial a esta brevísima novela: la pluma de Forman es magnífica, por no hablar de la estructura. Y es que vamos conociendo los momentos más importantes de la vida de Mía despacio y sin un orden aparente: son pequeños detalles los que le hacen a la chica recordar, y es a través de sus recuerdos como conocemos a su familia, a su novio, Adam, y a su mejor amiga, Kim.

Destaca de un modo especial la relación entre Mía y Adam: la música los unió en su día y ahora quizá los separe, porque él toca en un grupo que se hace, cada día que pasa, más famoso. El personaje de Kim también sobresale, aunque lo cierto es que el elenco de secundarios al completo está muy bien construido.

En cuanto al desenlace, pese a que ese final a mí no me pide una segunda parte, es redondo, estoy segura de que leeré Lo que fue de ella, la continuación.

En definitiva, este es un libro intenso y delicado, es profundo y emotivo, triste y duro, aunque esperanzador. Si decido quedarme es una de esas obras que duran un suspiro y se leen entre lágrimas. 

Los vigilantes del faro, de Camilla Läckberg

07 octubre 2014

Regreso a Fjälbacka por séptima vez. En esta ocasión, Camilla Läckberg nos presenta el crimen del nuevo contable del ayuntamiento del pueblo. La historia del joven taciturno se entrelazará con la de Annie, su novia de juventud, que ha vuelto, junto a su hijo pequeño, Sam, al faro propiedad de su familia.

Además de ellos dos, conoceremos también a los hermanos Vivanne y Anders, que han llegado con la intención de restaurar el antiguo balneario en el que el consistorio ha invertido una elevadísima suma de dinero.

En cuanto a los personajes principales, esos que llevan acompañándonos desde el comienzo, han sufrido un durísimo golpe, consecuencia de ese accidente de tráfico con el que se cierra La sombra de la sirena, el libro anterior.

Así, Patrik se reincorpora al trabajo tras el nacimiento prematuro de sus gemelos, mientras que Erica se dedica a sus tres hijos y en los ratos libres escribe su nueva novela, hasta que la curiosidad puede con ella y se ve implicada, una vez más, en la resolución del crimen. 

El equilibrio entre la trama policíaca y la sentimental, entre el crimen y lo que acontece en las vidas de aquellos que ya consideramos parte de la familia, es perfecto, como es habitual. Como en las anteriores entregas además, encontramos una historia ambientada en un tiempo pasado, finales del siglo XIX, que guarda relación con el caso. Esta parte se distingue del resto porque aparece en letra cursiva.

Aquí, no obstante, y a diferencia de las otras seis obras, el elemento sobrenatural cobra mucha importancia. Pese a que en un primer momento temí que esto pudiera restar credibilidad, lo cierto es que su inclusión es más que acertada. 

Sin embargo, el tema central es la violencia de género, un tema que ha estado presente desde La princesa de hielo, pues recordamos que Anna sufría malos tratos por parte de su marido, pero que ahora se vuelve fundamental, es más, es el motor que mueve la acción.

Esta entrega es la que menos me ha convencido de la serie, y no lo ha hecho porque es más lenta y hay tramas, como la de los hermanos y el spa, que no aportan nada a la historia, no encajan. 

Sus libros, por lo general, son frescos, amenos y muy ágiles, pero aquí la cosa ha perdido chispa. En teoría la serie estaba comprendida, en un principio, por siete libros, pero ya se ha publicado un octavo, La mirada de los ángeles, y este último tampoco parece ser el definitivo. Solo espero que ahí remonte, porque si continúa estirándose, por mucho que las tramas policíacas sean diferentes e independientes en cada entrega, la fórmula que tan bien le funciona a Läckberg se acabará por romper. 

La piel dorada, de Carla Montero

30 septiembre 2014

Horribles asesinatos conmocionan Viena. Karl, inspector de policía, se hace cargo del caso. Los crímenes son idénticos al cometido cuatro años atrás contra la esposa del príncipe Hugo von Ebenthal. Éste, que ha vuelto a la ciudad, es el principal sospechoso. 

No será el único. Inés, la musa y amante de uno de los pintores más famosos de la época, será también objeto de la investigación. La enigmática y bellísima mujer supondrá todo un rompecabezas para Karl. Y es que las víctimas tienen algo en común: son modelos de artistas a las que instruye Inés en La Maison des Mannequins.

Carla Montero se sumerge en la Viena del siglo XX y, aunque el escenario bien podría ser otro, como París, logra un buen contraste entre el ambiente de opulencia, en el que se mueven los protagonistas, y el de miseria de la época. Así, asistiremos a fiestas junto a artistas, en casa de la tía de Hugo, Kornelia, pero también visitaremos otros lugares con personajes igual de extravagantes, pero menos pudientes. 

La piel dorada es una novela de ritmo pausado en la que la trama principal se ve ralentizada al detenerse el narrador en las vidas de personajes secundarios que, pese a que son importantes para descubrir quién es Inés, no llamarán la atención del lector. Aunque la historia se cuenta desde la tercera persona, también conocemos de primera mano el caso a través del testimonio de Karl y del propio asesino.

Es la primera obra que leo de la autora madrileña y he pasado sus páginas muy tranquila, despacio. No ha sido hasta cerquita del final cuando ya he cogido más velocidad. Creo que le falta un pelín de agilidad a la historia y algo de fuerza a los personajes que, en general, son insulsos. 

Sin embargo, este libro está bien para aquel que busque una novela ligera porque los ingredientes están bien mezclados, se consigue el equilibrio entre lo policíaco y lo romántico: la novela se deja leer y es entretenida, aunque le falta cierto empuje. 

Chicas de Brooklyn, de Gemma Burgess

05 agosto 2014

Pia se desmadró en la última fiesta. Las fotos de la juerga han sido subidas a Facebook, su jefe las ha visto y la ha despedido. Ahora está más que desesperada. Apenas lleva una semana en Nueva York, el sueño de su vida, y todo se ha ido al traste. Por si esto fuera poco, sus padres le dan un ultimátum: si no encuentra trabajo, vuelve con ellos a Zúrich. 

Por fortuna, contará con la ayuda de sus compañeras de piso, sus mejores amigas. Será con su apoyo con el que saque adelante un negocio de un camión de comida rica, pero saludable: Ruedas Flacas. 

Chicas de Brooklyn, de Gemma Burgess, es una lectura idónea para esta estación, sobre todo, por la frescura de sus personajes: cinco veinteañeras recién licenciadas que tratan de hacerse un hueco en el mundo profesional mientras lidian con sus problemas personales, casi siempre amorosos. Estamos ante unos personajes femeninos bien construidos que se diferencian entre sí. 

En esta primer entrega conocemos muy de cerca a Pia, que nos narra la historia. Ella es la inmadura del grupo, porque aunque evoluciona, la verdad es que su personalidad no termina de encajar. Digamos que es la mar de exagerada y le va mucho el drama: es la hiperbólica de las cinco. Por otro lado tenemos a Angie, la mejor amiga de Pia, la que mejor se lleva con ella, obsesionada con la moda y alocada; Julia, la más responsable, la que nunca pierde el control; Coco, la hermana de Julia, la más inocente y dulce; y Maddie, independiente, seria y fría. 

Otro punto atractivo es el escenario. Nueva York es la ciudad de los sueños, esa que todos conocemos, aunque nunca hayamos puesto un pie en ella. A pesar de tener un papel secundario, sin duda es el telón de fondo perfecto. Esto junto a ese grupo de amigas hace que el libro me haya recordado de forma ligera a Sexo en Nueva York, una de mis series favoritas, pero el parecido es muy superficial: aparte de esos dos aspectos, poco más tienen que ver. 

Encontramos en sus páginas romance, pero no en cantidad: no es el eje sobre el cual gira la historia, aunque hay un exnovio al que Pia no ha podido olvidar y un chico nuevo con el que puede que surja algo más. 

Ahora bien, lo que falla en Chicas de Brooklyn son las situaciones: son tan surrealistas a veces, que no despiertan la carcajada, más bien la incredulidad. Estamos ante un drama más que un libro hilarante, que nos hará sonreír en algunos momentos y que despertará nuestra curiosidad. Si bien se deja aquí la historia de Pia cerrada, hay otras tramas abiertas protagonizadas por sus compañeras de piso: serán ellas quienes narren las siguientes entregas, cada una centrada en un personaje distinto.

Aunque es un libro refrescante, le falta un poquito de fuerza, pues no es hasta la mitad cuando esa Pia y su aventura al volante del camión de comida parece más interesante volviéndose más ágil. Con todo y con eso, es una novela veraniega, porque es muy ligera y entretiene, hace olvidar el calor.

La cocinera de Himmler, de Franz-Olivier Giesbert

29 julio 2014

No es un libro divertido ni hilarante, no es una novela para reír. La cocinera de Himmler, de Franz-Olivier Giesbert, no es casi nada de lo que se dice de ella en las solapas y contracubierta. Tampoco es una obra centrada en la II Guerra Mundial, como parece por su título. Y si no es eso, ¿de qué va esta obra?

El peso de toda la historia recae en Rose, una peculiar cocinera de ciento cinco años que ha vivido mucho, demasiado, y que está muy lejos de ser una abuela adorable. Posee un gran carácter, es fuerte y sabe sobreponerse a las circunstancias trágicas: la desgracia la ha acompañado desde siempre. 

Y es que, como ella misma explica, nace en el siglo equivocado, el XX, el de los grandes crímenes de la humanidad: coincide con Hitler, Mao y hasta Stalin. De un modo u otro, siempre se ha visto envuelta en las grandes hecatombes. Es la Historia, dice, la que le ha quitado lo que más ha querido: sus padres, su gran amor, sus hijos. 

Rose nos cuenta su historia despacio: una carta, a nombre de Renate Fröll, es lo que desencadena su necesidad de hablar. El ritmo es más bien pausado además, apenas hay intriga, aunque en esas críticas mencionadas se afirma todo lo contrario.

Pero eso no es el principal aspecto negativo, pues no siempre encontramos entre las páginas de un libro aquello que los críticos, la sinopsis o el título nos prometía. La novela arranca muy bien, lo hace, pero conforme avanza pierde muchísima fuerza, se desinfla por completo. Sí, hacia la mitad, cuando llega la II Guerra Mundial, la trama remonta un poquito, pero no lo suficiente. 

Aparte de la sucesión rápida de acontecimientos, ninguno tratado con profundidad, son simples pinceladas que a veces se escapan, pues se dan muchos hechos históricos por bien conocidos, pocos de ellos resultan verosímiles. En otras palabras, pese a ser sucesos que han ocurrido de verdad, yo no me he creído que Rose los haya vivido. Conforme leía, lo que me parecían determinadas escenas es uno de esos montajes fotográficos deficientes en los que se ve que la persona ha sido recortada y mal pegada en un fondo ideal.

Ningún secundario destaca porque pasamos muy de puntillas por ellos y no llegamos a conocerlos. Si por algo sobresale alguno es porque no encaja en ese cuadro, porque su papel no convence. Es el caso de Samir el Ratón, un niño experto en ordenadores, todo un hacker, que habla como un adulto, al que la protagonista encarga que investigue sobre la tal Fröll.

¿Y qué decir de la protagonista? Lo cierto es que no he podido empatizar con Rose. Lo hice al comienzo, cuando sus plan de venganza contra aquellos que consideraba culpables de sus males me atraparon, pero luego dejó de interesarme. Creo que es un personaje de piedra, frío a más no poder y al que no parece afectarle nada. Quizá todo se deba a lo que vive de niña, que marca su vida de adulta, pero no termino de comprenderla. 

La protagonista evoluciona, pierde la inocencia del comienzo: Rose tiene ciento cinco años, pero lleva siendo mayor desde pequeña. Aunque no tiene la fuerza de otros personajes de este tipo, destacaría su cinismo, su ironía y su forma de ser basta y deslenguada. Sin embargo, no la considero alegre: a mí no me ha transmitido esas ganas de vivir que no se cansa de decir que tiene. En este sentido, me ha llegado a resultar muy contradictoria.

Tenía ganas de leer este libro, y en mi caso me engañó más el título: las historias sobre la II Guerra Mundial me atraen muchísimo. Por esta razón me apunté a la lectura conjunta que organizaron varios blogs, El Universo de los Libros, entre otros. No ha sido lo que esperaba. A veces la sorpresa en estos casos es grata, pero en esta ocasión no ha sido así: pesan muchísimo más los contras que los pros, que se quedan en poco más que un puñado de frases para subrayar.

Claudia, de Miriam Dubini

22 julio 2014

Claudia tiene doce años, pero sabe bien cuidarse sola. Aunque vive con su madre, apenas la ve y su relación con ella no es perfecta. No tiene amigos, tampoco saca buenas notas. 

Lo único que le hace sentirse bien es su bicicleta. Con ella recorre las calles de Roma, dejándose llevar. Uno de esos días en los que pedalea por la ciudad, conoce a un chico, Anselmo, al que también le apasionan esos vehículos de dos ruedas.

Pero una nueva compañera de clase, Emma, que es muy entrometida y actúa como si tuviese muchísimos años más, se ha empeñado en acercarse a ella y a Lucía, otra chica que va a la misma clase: quiere que las tres sean inseparables. 

Y es uno de esos días que están juntas cuando Claudia vuelve a encontrarse con Anselmo. A partir de ahí, las compañeras de clase la embarcarán en una extraña aventura que las llevará a descubrir el secreto del joven, ese por el que cada vez que el viento cobra fuerza, sale disparado cargado con una bolsa en la que guarda sobres que recoge y entrega a desconocidos. 

No esperaba encontrar magia en este libro, y la hay. De hecho, la parte del chico misterioso y ese secreto que esconde es la más interesante de la obra, la que la hace original. Pese a que hay grandes dosis de amor, le sobra algo de azúcar, este no resulta creíble: la culpa la tiene, de nuevo, ese amor a primera vista tan poco natural.

Por otro lado, los personajes femeninos se hacen algo insufribles, sobre todo al comienzo: son unas niñas, por mucho que se empeñen en lo contrario, y están en plena edad del pavo, como se suele decir.

Sí que aplaudo el gran protagonismo que tienen las bicicletas, donde veo cierto tono reivindicativo a favor de este transporte que no contamina.

En cuanto a la forma, el lenguaje roza en ciertos momentos lo poético, pero tiene pequeños fallos, algunas incongruencias leves que se suman a unos cuantas preposiciones y algunos artículos mal empleados.

Pese a que la cubierta no es de mi agrado, no me gusta el dibujo de la chica a ordenador, que además es más mayor que la protagonista, el interior está muy cuidado. Tras esas tapas duras encontramos unas hojas de cortesía en el que hay pintadas unas bicicletas en color celeste. Además, cada capítulo empieza con una letra capitular que incluye a Claudia pedaleando, por no hablar de las plumas en blanco y negro que aparecen en cada una de las esquinas de las hojas que conforman la novela.

Claudia es la primera parte de una serie de libros que giran en torno a las bicicletas, cuyos personajes principales van donde les lleve el viento porque es él el que marca el ritmo, el que aporta la magia y el encanto que le falta al elenco de secundarios y a la historia de amor entre los protagonistas: sin ese toque mágico, el libro no destacaría.

¿Eres un adicto a la lectura?

03 junio 2014

Desde Papel en Blanco nos hacen llegar un test, tomado a su vez del medio Huffington Post, para saber si somos unos adictos a la lectura. 

Aquí os lo dejo con algunas preguntas más, las nueve últimas, cuestiones que he echado de menos y que he añadido. La traducción es muy libre, he partido del blog español, pero las he adaptado como me ha parecido mejor.

Si respondes que sí a la mayoría de ellas, ya sabes... ¡bienvenido al club!

1. ¿Te horroriza la idea de que rompan libros para proyectos de arte?

2. ¿Te han pillado in fraganti oliendo un libro?

3. ¿Las palabras "feria" y "libro" te hacen sentir mariposillas en el estómago?

4. ¿Odias ir a ver películas basadas en libros porque nunca están a la altura de lo que has imaginado?

5. ¿Vas a librerías de viejo no solo a comprar libros, también a rescatarlos?

6. ¿Te preocupa que la pila de libros por leer se desplome y te aplaste mientras duermes?

7. ¿Conoces más citas de autores de libros, clásicos o no, que frases de la cultura pop?

8. ¿Has tenido una cita con librero para que te haga descuentos en los libros? Si la respuesta es que no, ¿has imaginado encontrar a ese alguien especial en una librería?

9. ¿Piensas en los personajes tras acabar la novela y te preguntas cómo serían en realidad?

10. ¿Sabes dónde están todos tus libros de memoria sin mirar la estantería?

11. ¿Llevas una lista de los libros que has prestado y a quién para no perderles la pista?

12. ¿Llevas un libro encima siempre porque nunca se sabe si tendrás la oportunidad de leer?

13. ¿Bailas en el salón si uno de tus autores favoritos te retwittea? Y si además te sigue, ¿bailas jota, sevillanas y lo que se tercie?

14. ¿Tienes varios ejemplares de tus libros preferidos porque no puedes resistir cada vez que lanzan una nueva edición?

15. ¿Te gustan todos los libros sin importar su formato: papel, electrónicos, en pergamino, tallados en piedra...?

16. ¿No tienes ni idea de lo que hay en televisión esta noche?

17. ¿Si se te cae un libro al suelo lo recoges rápidamente, miras sus esquinas y lo acaricias?

18. ¿Sufres al ver un libro subrayado? No importa si es de texto.

19. Cada vez que entras a una librería, ¿pides marcapáginas o coges cualquier catálogo que haya en el mostrador?

20. ¿Te han dado tus padres o familiares un últimatum: los libros o tú?

21. A pesar de tener una pila de libros por leer, esa misma pila que temes que te aplaste, ¿compras más y más libros?

22. ¿Sabes cuándo entras a una librería pero no cuándo sales?

23. Lo mismo te sucede en la biblioteca: ¿eres un viejo conocido para los empleados?

24. Porque de todas las mentiras que existen, ¿es la literatura tu favorita, como le ocurre a Enriqueta, de Liniers?

25. Y por último, cuando te preguntan si tienes algún problema con la lectura, ¿siempre respondes que puedes dejarlo cuando quieras, pero acabas por sucumbir a la tentación una y otra vez? ¿Sí? Y es que no te cansas de leer, tú eres de los que respondes a preguntas como esa algo así como: ¡ni que leyera corriendo! Nunca tienes suficiente, nunca lees demasiado, ¿verdad?

Te vas sin decir adiós, de Sarah Dessen

10 mayo 2014

Mclean se ha mudado varias veces en los últimos dos años. Cada vez que se cambia de ciudad, cambia de nombre. Lleva mucho tiempo sin ser ella misma. Ahora que se ha vuelto a trasladar con su padre, consultor de una importante compañía de restaurantes, planea volver a adoptar otro papel. Sin embargo, justo en el instante en el que alguien le pregunta cómo se llama, decide no fingir; está cansada de tanta actuación. 

Aquí tenemos de nuevo a una protagonista que vive una situación familiar difícil. La vida de Mclean se fue al traste cuando sus padres se divorciaron. La ruptura fue muy traumática y la forma que tiene de escapar a la realidad es siendo otra persona.

Pero una identidad falsa tras otra, el hacer y deshacer maletas, tiene un límite. Mclean sentirá la necesidad de volver a ser ella misma en el pueblo de Petree, el nuevo destino de su padre. Aquí conocerá a una buena pandilla de amigos y a un chico, Dave, su vecino. En este nuevo lugar se reconciliará consigo misma y con los que la rodean. Lo hará poco a poco, encajando despacio las piezas de la frágil maqueta en lo que se ha convertido su vida.

Me ha gustado especialmente lo bien abordada que está la relación entre padre, madre e hija. El amor de pareja está presente, pero no tanto como en Just listen o Una canción para ti. No es lo principal, y yo no he echado de menos un mayor desarrollo. Hay flirteo entre Dave y Mclean, algo que añade salero a la historia, no lo niego, pero queda lejos de ser el ingrediente esencial: lo que vemos de ambos es el principio del comienzo de una bonita relación.

Los argumentos que presenta Sarah Dessen son siempre sencillos además, los protagonistas de sus obras tienen muchas cosas en común. Sin embargo, con todo y con eso, pese a estar cortados por un patrón muy similar, los personajes son únicos, con personalidades bien definidas. Y están bien construidos todos, no solo los protagonistas. También en esta ocasión los personajes secundarios destacan y aportan mucho a la historia: Deb, compañera de clase, y Opal, una camarera, son magníficas, sobre todo la primera.

Dessen es de historias ágiles, muy fáciles de leer, bien escritas, con un punto de humor y con cierto encanto. Son estos otros de sus secretos, otras de las razones por las que confío en ella, por las que anoto cada libro nuevo que publica. Sus novelas ligeras, pero más profundas de lo que parecen a simple vista, son cercanas, realistas y entretenidas. En definitiva,  Te vas sin decir adiós es un libro agradable, una de esas obras con las que disfrutas unas horas y que te dejan una sonrisa en los labios. 

Ganadores concurso quinto aniversario

05 mayo 2014

¡Aquí están los 12 ganadores de los 19 libros que había en juego con motivo del quinto aniversario del blog!

LOTE 1

LOTE 2


LOTE 3

LOTE 4

LOTE 5

LOTE 6 

LOTE 7

LOTE 8

LOTE 9

LOTE 10

LOTE 11

LOTE 12

Recordad que tenéis una semana para reclamar el premio y que hay que presentar el DNI, tal y como se recoge en las bases. Muchísimas gracias por vuestro apoyo y ánimos. 

Recordatorio concurso quinto aniversario

01 mayo 2014

Sirva esta entrada a modo de recordatorio: ¡esta noche a las doce finaliza el concurso por el quinto aniversario! ¡Animaos a participar! Habrá doce ganadores para un total de diecinueve libros. 

Una vez finalizado el plazo para participar en el concurso, se dispone de un día, hasta mañana a las doce de la noche, para corregir cualquier punto extra. Las personas que tienen algo que arreglar están indicadas con el color amarillo en la lista de participantes. En los mismos comentarios del post del sorteo se les dice qué es lo que deben de revisar. 

Si hay participantes que no corrigen lo que se les indica, esos números que les corresponderían como puntos extra no serán tenidos en cuenta en el sorteo, lógicamente. 

Muchas gracias por todo una vez más.

ACTUALIZACIÓN: Tras haber pasado tres días desde que se cerrase el concurso, acaba el plazo para corregir cualquier fallo en la lista de participantes.

Za Za, emperador de Ibiza, de Ray Loriga

22 abril 2014

Za Za es Zacarías Zaragoza Zamora, un retirado dealer del narcotráfico que lleva una vida tranquila en Ibiza. ZAZA es también el nombre una nueva droga que da la felicidad. ZAZA es, además, el nombre del grandísimo y lujoso barco que ha atracado en el puerto ibicenco y que tiene a todo el mundo embelesado. Tantas "z" juntas no podían dar lugar más que a una delirante red de malentendidos en los que se verá envuelto el ex dealer, pues lo confunden con el creador de esa droga tan perfecta y, por tanto, el dueño del inmenso barco. Matones que no hablan, una gogó que predice el futuro, una doctora obsesionada con su jefe, que es el verdadero inventor de ZAZA, monos que se ríen a carcajadas y otros personajes esperpénticos son el elenco de lo nuevo de Ray Loriga.

Ya leí del escritor El Bebedor de Lágrimas, un libro juvenil que no me aportó casi nada. Sin embargo, a pesar de no haberme atrapado, decidí darle una oportunidad a la segunda parte, con la esperanza de que todo mejorara, pues era una trilogía, pero como el segundo libro nunca llegó, cuando vi que Cuéntate la vida y otros blogs organizaban una lectura conjunta de esta novela, no me lo pensé. 

Y es que quería ver si me había equivocado con el autor, si la novela juvenil fue solo un bache en el camino de Loriga, pues estaba muy poco trabajada: fue un libro confuso, una historia interesante, con algunos personajes que merecían la pena, pero con una protagonista insufrible y unas situaciones surrealistas para nada creíbles. 

Za Za, emperador de Ibiza me ha gustado más, está más trabajada, pero no me ha entusiasmado tampoco. El libro es muy breve, pero ¡cuánto me ha costado engancharme! No fue hasta la segunda mitad cuando la historia me interesó. Las primeras cien hojas son una mezcla de un puñado de frases buenas, para subrayar, reflexiones interesantes, pero muchísimos párrafos que no aportan nada, que no son más que relleno.

Es cierto que el autor se cuestiona qué es la felicidad y hace una crítica irónica e inteligente sobre determinados aspectos de nuestra sociedad. Esas reflexiones y el personaje central, que está bien perfilado, son lo que más me han gustado del libro, pero las escenas surrealistas hasta más no poder han vuelto a desencantarme.

Si a ellas le sumamos un final ilógico, la desilusión es mayor. Y es que estamos ante un narrador omnisciente que todo lo sabe, por lo que no solo conocemos lo que le ocurre a Zacarías, también a otros personajes; por eso no tiene sentido, y me recuerda a polémicos desenlaces de series de gran éxito. Las piezas de este delirio, sencillamente, no me acaban de encajar.

Por otro lado, me ha llamado la atención que el autor prescinda de los guiones de diálogo. La verdad es que al comienzo a mí me dificultó un poco la lectura, porque hay diálogo en estilo directo, pero también indirecto.

Sé que con este libro nado a contracorriente porque a mis compañeros de lectura sí les ha gustado mucho la novela, por eso os invito a que leáis sus reseñas. La trama de Loriga es un disparate, y es ahí donde reside su originalidad, pero el hecho de que pueda suceder cualquier cosa, a mí me desconcierta y no me convence, de modo que va perdiendo frescura conforme pasan las páginas: no todo puede estar justificado y la sensación que a mí me ha dejado la novela es la de la improvisación.

Sorteo quinto aniversario

03 abril 2014

Cinco años. Ya hace cinco años desde aquel 25 de marzo de 2009, día en el que este blog vio la luz. Sin vosotros esto no hubiese sido posible. Gracias a todos por estar al otro lado de la pantalla, por compartir lecturas, por hacer de este espacio algo bonito.

Este sorteo es mi forma de agradeceros vuestro apoyo, pero antes de pasar a detallaros los premios, me gustaría dar las gracias a las editoriales que han colaborado y han dado forma a este gran concurso de cumpleaños. Son: Alfaguara, Penguin Random House Mondadori, Ediciones B, Ediciones Urano, Grupo Planeta y Edelvives.

Sin más, os dejo con los libros que hay en juego y las bases. Por favor, prestad mucha atención a las últimas.

ACTUALIZACIÓN: La lista de participantes ya está disponible. El color amarillo indica que hay algo que corregir, os he indicado el qué respondiendo a vuestros comentarios en este post. 

LOTE 1


LOTE 2


LOTE 3


LOTE 4


LOTE 5


LOTE 6


LOTE 7


LOTE 8


LOTE 9


LOTE 10


 LOTE 11


LOTE 12



Bases del sorteo
            Fechas
-El sorteo comienza el 3 de abril y finaliza el 1 de mayo.
            Mecánica y modo de participación
-Es obligatorio ser seguidor del blog.
-Dirigido a lectores residentes en territorio español. 
-Para participar es necesario dejar un comentario en esta misma entrada desde la cuenta Blogger de la que se es seguidor del espacio. Se incluirá en él el nombre y primer apellido, así como una dirección de correo electrónico y la lista ordenada de los lotes según preferencia. Antes de dejar el comentario, comprobad que la opción "Mostrar los sitios que sigo" está señalada: Escritorio Blogger / Editar perfil.
-A cada participante se le asignará un número por orden de llegada.
-La lista de participantes estará disponible en este enlace para que pueda ser consultada.
-Se dispondrá de un día máximo para reclamar cualquier posible fallo en dicha lista una vez finalizado el sorteo.
  • Puntos extra: Todos los puntos extra se indicarán en el comentario con sus correspondientes enlaces y nicks de usuario, ya que de otra forma no podrán ser contabilizados. 
-Un punto por llevarse el banner del sorteo.


 

-Un punto por compartir el sorteo en Twitter mencionando a @devoradorlibros.
-Un punto por compartir el sorteo en Facebook.
-Dos puntos por ser seguidor del blog en Facebook.
-Dos puntos por ser seguidor del blog en Twitter.
-Dos puntos por compartir el sorteo en espacios de los que sois administradores. Las páginas web como foros, quedan excluidas. Asimismo, tampoco se tendrá en cuenta Google +.
          Ganadores
-Habrá un total de doce ganadores.
-Los ganadores se extraerán de la lista de participantes mediante la web Random.org.
-Los nombres de los ganadores serán publicados en este espacio. También se avisará a los afortunados por correo electrónico o redes sociales.
-Se dispondrá de una semana para reclamar el premio y será imprescindible para ello presentar, a través del correo electrónico, una copia del DNI que deberá corresponderse con los datos facilitados anteriormente. No hacerlo supondrá la pérdida del premio, el cual volverá a ser sorteado.

Espero que os animéis muchos. Cualquier duda que tengáis, podéis dejarla al pie de este post o también consultarla mediante correo electrónico a la dirección eldevoradordelibros@hotmail.com. 

Mil gracias por todo, porque sois puro amor, lectores. Ojalá sigamos celebrando aniversarios por muchos años más. 

La otra mecanógrafa, de Suzanne Rindell

01 abril 2014

Nueva York, primer cuarto del siglo XX. La vida de Rose, la mecanógrafa de la comisaría del distrito de Lower East Side, transcurre sin sobresaltos. Sin embargo, la implantación de la Ley Seca y la llegada de una nueva compañera romperán su monótona vida. Y es que Odalie, la última en llegar al equipo, es como el alcohol prohibido: su pelo a lo garçon, sus conjuntos y complementos a la última moda y su elevado poder adquisitivo ejercen una poderosa atracción a la que sucumben todos los de la comisaría, pero de un modo especial la protagonista de esta novela.

La otra mecanógrafa, debut de Suzanne Rindell, es la historia de una obsesión. Ni más ni menos. Desde el principio, el lector sabe que Rose, quien cuenta los hechos, está recluida en algún lugar. Puede hacerse una idea de dónde, pero no tanto del porqué. Sí, Odalie juega un papel esencial, pero ¿de qué modo? El misterio no se resolverá hasta cerca del final, pues todo se desvela poco a poco.

La voz narrativa tiene fuerza. En ocasiones, el personaje principal apela directamente a quien lee las páginas del que parece su diario. La prosa está muy cuidada, es elaborada, pero sin ser cargante. Abundan las descripciones, pero estas son necesarias para comprender a Rose y Odalie, pues desvelan sus personalidades. La ambientación además, esa ciudad de los rascacielos, está muy conseguida.

Estamos ante unos personajes femeninos complejos que bien merecen la pena conocer. Sus caracteres son opuestos, y están muy bien construidos: ¡qué lejos están de esos personajes planos que tan poco me gustan!

Al conocerse los hechos solo a través de la voz de Rose, el lector no sabe si aquello que ella cuenta es cierto o no. Conforme uno va conociendo a la protagonista, se da cuenta de que hay cosas que no son normales en su comportamiento. De este modo, la cordura y la locura van de la mano. Por otro lado, resulta interesante cómo la autora maneja los sentimientos de Rose, que a páginas llega a mostrar sentimientos contradictorios, dando pie a que sea uno quien decida: hay ambigüedad sexual.

Todo un acierto, también, que la escritora recupere una profesión ya poco valorada, la de mecanógrafa. En este sentido, una película la mar de curiosa es Popular, del director Régis Roinsard. Largometraje del que disfruté en un viaje en tren, casualidades de la vida, apenas dos días después de terminar la novela.

El libro me ha recordado, aunque solo conozco la versión cinematográfica, a El Gran Gatsby, de hecho la autora reconoce en los agradecimientos que en determinados momentos ha pretendido hacer un homenaje a la obra de Fitzgerald. También me ha traído a la memoria la grande Los renglones torcidos de dios, de Torcuato Luca de Tena.

En definitiva, una interesante y entretenida obra, quizá poco original, pero muy bien escrita, con unos personajes femeninos fuertes y distintos que se mueven en el Nueva York de las prohibiciones.

Eleanor & Park, de Rainbow Rowell

13 marzo 2014

Eleanor es la chica nueva. Es pelirroja, no está delgada y viste raro. Nadie quiere dejarle sitio en el autobús. Park, un joven asiático, acaba por cederle el asiento que hay a su lado. Lo hace por pena. No quiere problemas, no es el tipíco alumno popular, pero se desenvuelve. Por eso no le dirige la palabra, ella a él tampoco, y sube al máximo el volumen de su walkman. Les llevará algunos trayectos, pero será la música, también la literatura, lo que acabe por unirlos, por hacerlos inseparables. Sin embargo, no todo será fácil. Si Park tiene una familia más o menos normal, y vive bien, Eleanor convive con sus hermanos pequeños, su madre y un padrastro al que no soporta, y no tiene dinero ni para comprar pilas.

Esta es la historia del primer amor, de cualquier amor, de una amistad que da paso a algo más entre dos adolescentes que nadan a contracorriente. La relación crece con cada página, lo hace a paso lento, pero firme; qué bien maneja Rainbow Rowell el suspense, es una historia in crescendo que alcanza un clímax maravilloso: ¡cuán esperados son los primeros besos entre ambos!

Eleanor & Park no es original, cuenta una historia de amor entre dos adolescentes sencilla, simple, y en la que se recurre a clichés: sí, ella procede de una familia desestructurada, por ejemplo, y en el autobús se observan los típicos grupos de adolescentes de las películas americanas: los populares y los marginados. Sin embargo, lo que la hace especial, muy especial, es la pluma de la autora.

La prosa está cuidada, y roza lo poético. Se dibujan con detalle a unos personajes realistas, creíbles, en unos escenarios que resultan naturales. Llama la atención de entre ellos el autobús: ¡esta historia de amor comienza en los viajes de ida al instituto y vuelta a casa! ¿Quién no se ha fijado en lo que lee la persona que hay sentada a su lado en algún trayecto en transporte público? ¡Eleanor lee los cómics que Park devora en el bus, y cuando él se da cuenta, decide pasar las páginas más despacio para que ella pueda leerlos bien! Este es uno de los detalles que más me han gustado, uno de muchos estupendos.

Es maravilloso cómo Rowell consigue describir esas sensaciones extrañas, ese estar en una nube cuando uno  está enamorado. Y lo mejor es que lo hace desde los dos puntos de vista mediante un narrador en tercera persona: los capítulos son cortos, y en cada uno de ellos hay un trocito de Eleanor y otro poquito de Park, de modo que unos fragmentos se entrelazan con otros. ¡Qué puzzle de dos tan perfecto!

Esta es una relación cocinada a fuego lento, aquí no tenemos ese amor a primera vista que tan poco me gusta, y los tópicos no molestan. Además, los temas que se tratan son interesantes: los malos tratos, la diferencia generacional y la integración social, entre otros. No se me pasa por alto, tampoco, que se trate de una pareja formada por dos personas de distinta raza, ambos son americanos, pero él es de origen asiático. Aplaudo la valentía de la autora, porque esto no es algo habitual, y es un aspecto que echo en falta en las obras juveniles.

Y eso no es todo. Esta novela, al igual que otras como Las ventajas de ser un marginado, se ambienta en otra época, en este caso en 1986. Otro punto a favor, como habréis adivinado, que para mí tiene Eleanor & Park, porque este tipo de novelas recuperan costumbres y hábitos que casi se han perdido hoy día. Por cierto, en este sentido hay una serie de televisión, My mad fat diary, que merece la pena que veáis: está basada en una novela de Ray Earl, y es magnífica.

Me he emocionado con este libro, he reído y se me ha escapado alguna lágrima, porque esta historia es dulce, pero también salada, es honesta y sarcástica, es real; he leído Eleanor & Park con esa tonta sonrisilla en los labios de quien está enamorado, porque este libro es eso, mariposas en el estómago y amor, puro amor.

Juegos, inocentes juegos, de Ricardo Gómez

04 marzo 2014

Sebastian, sin tilde en la "a", es un joven de dieciséis años tímido y algo introvertido. Marcado por la ausencia de su padre y por la muerte de su hermana, ve en los videojuegos un magnífico refugio. Pese a lo que pueda parecer, es un chico bueno, honesto, amigo de sus amigos y que quiere, por encima de todas las cosas, a su madre, a quien se siente injustamente atado, pero sin la que no podría vivir.

Su afición a los juegos le ha llevado a ganar dinero: prueba nuevos productos, casi todos videojuegos militares, y recibe una suma por cada partida en la que sale victorioso. Digamos que hay dos "Sebastian", el real y el virtual. Sin embargo, lo que el protagonista no sabe es que su álter ego que pilota aviones y dispara mata en realidad, es decir, que lo suyo son más que juegos.

Y esta es la principal baza de la novela con la que Ricardo Gómez se alzó con el XIII Premio Alandar: el lector conoce lo que hay tras la pantalla, sabe que Sebastian está matando a personas inocentes, y eso es lo interesante, pensar qué haría el protagonista si lo supiera, ver cómo su vida, la de un chico normal y corriente sigue su curso, mientras que a miles de kilómetros la gente es asesinada impunemente, porque sí.

En el libro, por un lado tenemos a Sebastian, que nos cuenta directamente cómo se introdujo en el mundo virtual y cómo son su familia y amigos. Por otro lado, tenemos a un narrador en tercera persona que nos sitúa en la base militar, desde donde controlan los movimientos del personaje principal y le envían misiones haciéndolas pasar por juegos normales y corrientes. En tercera persona conocemos también al poblado que está siendo atacado. Estos últimos capítulos, aunque son iguales de breves que los otros, están señalados además, con otra tipografía, una letra cursiva.

Sin duda el planteamiento es llamativo, es una trama que da que pensar, y que a mí me ha recordado mucho a El juego de Ender, de Orson Scott Card, pues ambas obras guardan una gran similitud, por eso, aunque es original, no me ha sorprendido tanto como cabría esperar.

La novela está bien escrita, y las páginas se pasan volando; es ágil a pesar de sus diálogos en estilo indirecto, y no cuenta con un final al uso, pero resulta muy coherente, es un "desenlace" perfecto que invita aún más a reflexionar. Juegos, inocentes juegos es un libro recomendable, muy interesante para trabajar en clase con alumnos a partir de los catorce años.

Por cierto, otro premio Edelvives que me gustó y me sorprendió fue El juramento de los Centenera, de Lydia Carreras de Sosa, libro que leí en 2009, y que aún recuerdo. 

El juego de Ender, de Orson Scott Card

25 febrero 2014

La Tierra está amenazada por los insectores, extraterrestres con forma de bichos y gran inteligencia. Los hombres se preparan para la guerra. Llevan años recluyendo a niños para entrenarlos en el arte de la batalla. Ellos son su única esperanza. 

Ender es uno de esos críos. Es el tercero de tres hermanos brillantes. Los niños son experimentos. Normalmente a las familias no se les permite tener tres hijos, pero sus hermanos resultaron excelentes, aunque uno muy violento y otra demasiado sosegada, por eso nació Ender, para ver si el tercero era igual de listo, pero más equilibrado.

El protagonista es un chico que ha crecido, como el resto de niños, con un chip, un dispositivo a través del cual lo han vigilado para saber si él podría ser un soldado válido para la batalla. Ender, que en realidad se llama Andrew, es tímido y muy observador, que se desvive por su hermana, Valentine, y que teme muchísimo a su hermano mayor, Peter.

Desde la Flota Internacional, la organización militar de carácter mundial, ven pronto que el chico tiene un grandísimo potencial, así que lo reclutan, y se lo llevan a la Escuela con apenas cinco años. La Escuela es una nave situada en el espacio que viene a ser una academia durísima.

Esto es, lectores, el argumento de El juego de Ender, de Orson Scott Card, un clásico de la ciencia ficción moderna que no podía dejar pasar.

Me ha llamado mucho la atención que los niños soldados, porque de eso hay mucho en esta novela, no se comportan como tales, es decir, muestran una madurez pasmosa. A mí no me ha molestado, pero entiendo que pueda resultar poco creíble a algunos lectores.

Por otro lado, el libro se detiene en exceso en la parte del adiestramiento, y hay escenas que me han resultado difíciles de imaginar, en especial, los entrenamientos en gravedad cero. Las peleas cuerpo a cuerpo con pistolas especiales no son lo único curioso, los soldados juegan en tabletas digitales, además tienen simulaciones la mar de reales. ¡Y pensar que la novela se escribió allá por los setenta!

Pronto Ender será el alumno más aventajado, y pasará de ser un simple recluta a estar en la posición más elevada. Tendrá algún que otro amigo, pero muchísimos enemigos: él, ya acostumbrado al bullyng, sufrirá aquí un acoso continuo que se llevará al extremo: hay escenas duras, inesperadas.

Sí me ha gustado la sociedad en la que se desarrolla la acción, aunque he echado en falta un poquito más de desarrollo, pues los aspectos políticos no me han quedado del todo claros. Los diálogos también merecen la pena, sobre todo aquellos en los que Ender se cuestiona si los insectores realmente existen, si se están entrenando para luchar contra ellos o para controlar una posible revolución de los humanos. 

Y es que no hay libertad de ninguna clase. Los niños son casi arrebatados a las familias para combatir. La raza humana debe aniquilar a aquella otra con la que, por cierto, nunca jamás ha intentado hablar: esto es, ni más ni menos, que la supervivencia de una raza a base del genocidio de la otra. En este caso, la realidad no se aleja tanto de la ficción. La novela no resulta ajena, y eso, de verdad, da miedo.

A aquellos que tienen el control no les importa más que el fin, no los medios. Con Ender harán lo que deseen, no le darán la opción de elegir, lo aislarán y lo pondrán en situaciones extremas, manipuladas al máximo, para sacar de él lo mejor y lo peor, tanto que el protagonista temerá convertirse en aquello en lo que más odia, su hermano Peter, un monstruo en potencia.

En la nave hay niños de todas las nacionalidades, y en este sentido me llama la atención que el español sea uno de los más malos que hay a bordo. No sé si su nacionalidad la cambian en función del país en el que se haya traducido la novela, pero es algo que me ha parecido curioso. También es llamativo el hecho de que solo aparezca un personaje femenino en la nave, claro que Valentine, la hermana del protagonista, compensa, en cierto modo, el desequilibrio.

Se profundiza, especialmente, en el personaje principal, en sus luces y sombras. Estamos ante un protagonista que resulta oscuro, pero que no deja de ser un niño que habla como un anciano. Me ha gustado cómo evoluciona; es un personaje redondo que pierde la inocencia a base de golpes emocionales y físicos. El poder conlleva soledad, para Scott Card.

La historia está narrada en tercera persona, y cada capítulo comienza con una conversación, un diálogo que gira en torno a Ender y que mantiene Graff, uno de los coroneles que supervisan al chico, con alguien más, pero del que se desconoce su identidad.

Por cierto, El Juego de Ender es el primero de una saga de cinco, pero hay otros tantos libros más que giran en torno a este mundo, y eso que este libro tiene un final cerrado. En cuanto a ese desenlace, sin duda sorprende. El giro que se produce en las páginas finales de la novela es acertadísimo y sorprende.

En cuanto a la edición, la mía, de 2005 y en bolsillo, es muy manejable, pero cuenta con faltas ortográficas y de traducción importantes. Desconozco si Ediciones B la corrigió en tiradas posteriores, la verdad.

La distopía no es algo nuevo, ni muchísimo menos, es una corriente literaria que ha vuelto pisando fuerte gracias a libros como Los Juegos del HambreQuizá porque he leído ya varios libros de este tipo, esta novela no me ha impactado tanto como pensaba. Sin embargo, con todo y con eso os la recomiendo. Merece la pena conocer a su protagonista, un niño grande, además transmite un mensaje importantísimo desde un punto de vista crítico: la libertad del individuo y unos medios, más que cuestionables, para conseguirla.

Cincuenta sombras de Grey, el fenómeno

20 febrero 2014

El otro día fui a la farmacia y menuda sorpresa me llevé cuando junto al mostrador vi un estante repleto de cosas de Cincuenta sombras de Grey

Había visto los libros en las secciones de ropa interior de unos grandes almacenes, también en plenos supermercados, ahí, en medio de los plátanos y las manzanas, pero esto no lo esperaba: ¿qué hacen los libros de E. L. James entre aspirinas? 

Mi madre y yo, que ya os dimos nuestra opinión sobre la trilogía, nos quedamos a cuadros: la trilogía ha dado lugar a toda una colección de juguetes sexuales que se venden en las farmacias. En el folleto explicativo, cada uno de los objetos viene acompañado de un pequeño fragmento de la historia, una escena en la que los protagonistas, se supone, lo usan. Además, también se incluye una breve descripción del producto en sí.

Y eso es lo que os muestro hoy, porque a mi madre y a mí nos dio la risa al leer lo siguiente. ¿Qué es ese ingrediente misterioso llamado "almizcle de Christian Grey"? ¿Alguna idea, lectores? Nuestras teorías son demasiado descabelladas... 


Por cierto, ademas de juguetes eróticos, también hay lencería y joyas inspiradas en los libros. En fin, queda Anastasia y Christian para meses, pues la primera parte de las tres películas llegará a los cines para San Valentín de 2015.

Y mientras el día del estreno se acerca, los rumores seguirán ahí: lo último, aunque parece que desmentido, es la relación sentimental entre Dakota y el multimillonario que inspiró a James para crear el personaje de Grey. Lo dicho, todo un fenómeno.

El aire que respiras, de Care Santos

18 febrero 2014

Antoni Rogés fallece dejando a su hija, Virginia, a cargo de Palinuro, la librería de viejo familiar. Ahora ella, que nunca ha sentido la misma pasión que su padre por esta profesión, sin saber muy bien qué hacer con una serie de documentación y libros en los que su progenitor se hallaba inmerso, decide dárselos a su amiga escritora, nuestra narradora, para que ella haga lo que desee con ellos. Todos los papeles parecen guardar alguna relación con una persona llamada Guillot.

Este es el arranque de El aire que respiras, de Care Santos. En esta novela, la tercera que leo de la autora catalana, la literatura tienen un peso fundamental. El hilo conductor, quien nos guía por esta historia, es una obra prohibida, "Memorias secretas de una mujer pública", uno de los trece libros de la colección de ese tal Guillot.

La Barcelona de Care Santos recuerda de forma muy ligera a la de Carlos Ruiz Zafón. La autora teje un magnífico telón de fondo, nos cuenta cómo Las Ramblas se erigieron en la ciudad condal, nos hace un recorrido histórico por ella desde el siglo XVIII y XIX hasta la actualidad.

Presente y pasado, por tanto, se entremezclan, pero no hay equilibrio entre ambos. A mí la historia protagonizada por Virginia, su pareja, que es un librero, y la narradora no me ha despertado la curiosidad. Apenas sabemos de ellos, y ese no triángulo no me ha convencido: el presente me ha parecido excusa nada atractiva para presentarnos ese pasado tan interesante. En este sentido, lo cierto es que tampoco ha ayudado los continuos saltos temporales que se producen, y que desconciertan.

Los ingredientes de la novela son traición, secretos familiares, envidia, desamor, tragedia, tintes negros... Este es un libro apasionado sobre libros, y ese amor es lo que hará salir lo peor del ser humano, encarnado en la figura de Néstor Pérez de León, un personaje despreciable como pocos. 

El escenario lo construye la autora a la perfección, quizá con demasiado detalle, y esa es una de las principales dificultades con las que se encontrará el lector: Santos ha hecho un trabajo de diez de documentación, y da la impresión de que lo quiere contar todo en esta novela. Se detiene mucho en datos de los que se podría haber prescindido, sobran descripciones, páginas. A veces el fondo cobra más protagonismo que los personajes principales y sus acciones, lo que hace que la trama avance lenta, y no es hacia la mitad cuando cobra ritmo, sobre todo tras ese giro final tan inesperado.

Por otro lado, estamos ante una novela coral, incluso colectiva, en la que no hay un solo protagonista, sino varios cuyas historias se unen al final. El elevado número de caracteres, y más al principio, hacen que el lector pueda perderse. Este es el otro punto negativo: aparecen muchísimos personajes, unos reales y otros ficticios. La mayoría de ellos se presentan al lector mediante las páginas del Diccionario de Excéntricos y Egocéntricos en la Barcelona de antaño y de Valientes, aventuras y heterodoxos que merecen ser recordados, dos obras inventadas por la autora para dar veracidad a los hechos que se narran.

Como ya hizo en Habitaciones cerradas, y que tan bien resultó, aquí recurre a la mezcla de textos. Además de la narración normal, hay pasajes de dichos libros, pero también hay correspondencia de los personajes, fragmentos de diarios, citas de leyes y frases célebres relacionadas con la literatura.

Unas partes y otras se diferencian por el tipo de letra. La tipografía es un detalle más de una edición de diez. Cada letra inicial de los capítulos es una capitular que ocupa unas seis líneas de texto. Además, dentro de los episodios las separaciones se indican con un dibujo de una ramita de acacia de siete hojas, el ex libris de Guillot. Por otro lado, las páginas de las enciclopedias se adornan con motivos florales. La edición está cuidadísima, trata de imitar los libros antiguos.

El narrador es omnisciente, pero en las cartas y diarios se usa la primera persona. Aparte de los saltos temporales, hay saltos en la voz narrativa. Por cierto, la obra está escrita en prosa, pero incluye algún que otro verso.

Sí me gusta que vuelva a mezclar realidad y ficción, que juegue con el lector, que se cuestiona si aquello sobre lo que lee fue una vez cierto. Eso lo hace francamente bien. Es más, aporta veracidad a la historia el hecho de que se oculte el nombre de la amiga de Virginia, de modo que quien parece que investiga y escribe la novela que leemos es la propia Care Santos.

El aire que respiras tiene un argumento original, pero falla en su contenido, no tanto en su forma, pues resulta enrevesado. Se trata de una novela descompensada, que cuenta con un magnífico escenario, muy trabajado, pero el excesivo número de personajes, los continuos saltos en el tiempo y su fortísima carga histórica, hacen que no sea, para mí, un libro que recomiende a la ligera. Sin embargo, estoy convencida de que gustará especialmente a los bibliófilos, y a los que guardan una relación estrecha con Barcelona.